Bogotá
12 de noviembre de 2025
Juan Antonio Samper:
Entonces, es muy útil poder entrar y ayudar un poco, porque es que yo no creo mucho que uno desde la academia pueda cambiar la vida de alguien, con un ensayo o con una cosa de esas. Entonces por eso digo que mi trabajo investigativo está muy ligado a ver cómo es que se puede utilizar la ley para, básicamente, para defender el territorio, ese es el punto.
Aliens Institute:
Es la idea… Y en los territorios amazónicos —en Colombia también, pero más tal vez en Ecuador y en Bolivia— pues hay mucho que se ha logrado hacer a partir de movimientos de grassroots, muy de base, en términos de legislación que cubre estas cosas no humanas, pues, Ríos, Animales, Plantas, etc., todavía hay mucho más que hacer.
Pero la idea de que tengamos esta conversación, parte de una impresión… O sea, ahorita estamos haciendo una investigación, desde las prácticas artísticas o desde la investigación por los medios del arte, que es una investigación que es muy práctica y muy despegada de los parámetros científicos de la investigación más tradicional, pasa más por un sistema sensible. Y lo que proponemos es que este pensamiento, o estas prácticas —que nosotros estamos llamando mágicas para hablar de una ciencia desde otro lugar, desde acá— tienen como una potencia, un potencial antihegemónico, frente a las tecnologías extractivistas, y frente a las tecnologías que ha desarrollado el capital, en términos de nuestra relación con todo lo viviente.
Y me parece muy curioso que tú hayas dicho esto —que decías antes— del hechizo, porque es como: ¡sí, exacto! Porque, digamos, la primera magia es el lenguaje: nombrar, crear la realidad. Y digamos, que en el campo legal, cuando se nombra desde la ley, pues se crea una realidad aún más sólida, más consistente.
Juan Antonio:
Una realidad a la que se le puede ejercer el poder. El poder de las instituciones, como el poder del Estado, unas vainas gigantescas.
Aliens:
Exacto. Y en estos momentos en los que se ha logrado legislar al Río como un ser de derechos —como un Ser— podríamos decir que hay una transición mágica, en la que se cambian las ontologías de lo que se piensa que es el individuo, a través de todo un sistema de prácticas de vida que toman el Río como un ser. O sea, primero viene la práctica de vida que entiende al Río como un ser, y la insistencia y la resistencia desde ahí permite que, eventualmente, esto llegue a volverse una legislación. Entonces, nos interesa pensar qué es lo que pasa ahí, o sea, cuál es la… pues para ponerlo en estos términos ¿cuáles son los ingredientes que hay que meter al caldero para que del caldero salga una realidad ejecutiva?
Juan Antonio:
Uy, es una preguntota. Ahí hay como varios temas. Uno de los grandes problemas, que las personas a las que nos gusta el derecho tenemos, es un problema de relaciones públicas, y es que el derecho es aburrido y, entonces, es muy difícil convencer a una persona de que el derecho es muy creativo: punto uno. O sea, es muy creativo, dejémoslo ahí… —y aquí estoy diciendo la palabra derecho de la manera más amplia del mundo— es muy creativo porque una de las cosas que crea es leyes. Y, de nuevo, la ley, desde el punto de vista más amplio posible, es una forma de guiar la conducta. O sea, en la filosofía del derecho no han podido dar una definición más concreta que esa, porque si uno se pone un poquitico más detallado, un poquito más concreto, se cae todo el sistema racional que justifica una cosa como un Congreso. Pero en Colombia —lo voy a traer un poco… juro que voy a responder la pregunta—Colombia es un estado neocolonial, y el derecho colombiano y la filosofía del derecho que se utilizó históricamente —y que continúa siendo supremamente dominante— es importada.
Aliens:
¿De Francia?
Juan Antonio:
Ha tenido como ciclos de importación… Ha sido importada de Francia, de España, una mezcla ahí de la ley española monárquica y la ley republicana francesa, pero también de Inglaterra en ciertas cosas; y de Estados Unidos mucho en el siglo XX. Y hoy en día, se sigue importando mucho desde allá, porque la filosofía viene desde allá, y esa filosofía dice que el derecho se origina… Es decir, la fuente del derecho —que a mí siempre me ha parecido un argumento cíclico que cuando uno lo interroga es insostenible— es la ley. Entonces uno dice ¿cómo así que el producto del derecho es también su fuente? ¿Cómo así que el derecho… como así que viene de la ley?
Aliens:
Es como un canibalismo.
Juan Antonio:
Sí, es cíclico. Y entonces los abogados te van a decir: “Sí, total.” Porque los derechos se originan en una ley, y esa ley, en una teoría democrática, es la voluntad de un pueblo representado por un grupo de personas en un Parlamento o en un Congreso, que dicen esto es una ley, y de ahí surgen los derechos.
Y entonces uno va a la Amazonía, y a uno el Taita le dice: “Sí compita, pero es que nuestras leyes vienen de las Plantas, de los Ríos, y de sus Espíritus”. Esa filosofía del derecho —que es antigua, súper antigua— que es un pluriverso de filosofías, que existen en todas partes del mundo en pueblos originarios, son supremamente fuertes porque también son la fuente de las normas que guían la conducta. Es por eso que también…
Aliens:
A la base, a la súper base ¿no?
Juan Antonio:
Y que no es cíclico…
Aliens:
Es inmanente…
Juan Antonio:
Es inmanente. Está en el paisaje, o sea es material.
Uno tiene que llegar como a este momento de desesperación de decir: hay todo un universo de filosofías del derecho, y que están reexistiendo, porque también están en 500 años de resistencia-negociación con toda esta otra vaina que les han impuesto ¿no? porque la fuente del derecho ambiental es la ley. Y es como güevón, la fuente del derecho civil, y de la propiedad y de etc., es la ley —la Constitución, de hecho, hoy en día—. Y la fuente de la Constitución fue la voluntad popular de la séptima papeleta, y no sé qué vaina.
Entonces ahí, esa es la teoría y la filosofía detrás de todo esto, pero evidentemente no hubo un… En el caldero, hubo como puntos de… Esa filosofía dominante tiene puntos de escape, y esos puntos de escape han permitido unir otras maneras de ver la ley, otras maneras de originar la ley, que siguen siendo bastante liberales, y el derecho ambiental es una de esas. En el ambientalismo liberal hay un punto de escape del capitalismo, o sea, el ambientalismo liberal… Todos los chicos y chicas de las universidades privadas que se meten en el tema ambiental se vuelven primero hiperliberales, hasta que ven el abismo. Es como “puta…” y hay unos que saltan y otros que se quedan. El abismo mira de vuelta a unos, a otros no tanto, y unos terminamos anticapitalistas y otros están por allá sacándole licencias ambientales a…
Aliens:
A “SuperCopper”.
Juan Antonio:
¡Exactamente! Entonces, hoy en día nosotros estamos en… Yo pienso que hay un ejercicio muy, muy grande en este momento, de pluralizar eso, pero es en un escenario de resistencia-negociación —que eso es la palabra de Silvia Rivera Cusicanqui—. Es un escenario de constante: sí, estamos en resistencia, pero es una resistencia que no está dirigida a tumbar el… que no se está proponiendo tumbar el Estado nación (debería), pero no está dirigida a eso, está negociando con el Estado nación constantemente, porque ve en el Estado nación la fortaleza con la que el Estado nación defiende sus propias normas.
Aliens:
Ajá… Y el lugar desde donde construir sobre lo que ya está, como lo que decías, como que ya está en el imaginario que el Estado nación —y las leyes del Estado nación, y la Constitución del Estado nación— son las reglas, son la regla que se cumple. Entonces es también: ¿cómo se parasita eso?
Juan Antonio:
Entonces, ahí la teoría del cambio es… yo creo que todavía no la hemos sabido decir en pocas palabras, y yo creo que es una teoría del cambio que pondría brava a mucha gente muy radical. Porque las comunidades, los pueblos indígenas… ¡Qué pena! uno uno no los puede romantizar tanto, ellos están negociando con el Estado todo el tiempo; todo, todo, todo el tiempo, entonces uno no puede venir y decirles como: “Güevon, eso acabemos con todo esto… ¡Panamazonía!” No marica, en el momento en el que Panamazonía abre el puño, los ejércitos de ocho países, de repente, lo consideran un enemigo, y eso es una escala de poder muy diferente.
Entonces, ¿cómo sería el ejercicio desde la creación? Yo creo que habría que, en el contexto colombiano, desde el arte sería muy interesante… —es un proyecto enorme—. El ejercicio, Jaime Garzon lo hizo un poquito, ¿han visto esa viñeta de Jaime Garzón hablando de su experiencia traduciendo la Constitución con un pueblo indígena? en la que tuvieron que traducir el artículo once: Se prohíbe toda forma de tortura… La vida es inviolable, se prohíbe toda forma de tortura y tráfico de personas. —Los abogados podemos recitar: arte, también. Podemos declamar nuestra lírica—.
Entonces, ¡claro! los indígenas dicen “¿qué putas?”, entonces, eso lo tradujeron a una cosa súper divina, la de no hacerle mal a nadie… ¿no? Pues, él hizo un poquito el ejercicio, que ese yo creo que sería un ejercicio creativo —que, no sé si ya se hizo, tocaría mirar ese archivo de ese trabajo en el que Jaime Garzón estuvo, si existe— y es, cómo se reescribió la Constitución en el pluriverso colombiano, y abrir ese abanico tridimensional donde cada artículo tiene una traducción y un sentido diferente, y esa es la Constitución de Colombia.
Ahí hay un ejercicio —y yo creo que ese trabajo ya se comenzó a hacer— que es la forma estética de la Constitución colombiana, no debería ser el libro que nos enseñan a nosotros en la universidad. La forma estética de la Constitución debería ser, casi que cada artículo, un producto digital en todos los idiomas y en todos los sentidos en los que se ha logrado trabajar, porque el artículo de la vida, ese artículo once, escrito en inga y en kamsá, que son las lenguas originarias de la andino amazonía, y en cofán, y en siona también… no permite una economía de muerte. Es decir, hay un derecho, hay una vaina fundamental ahí. Ese trabajo ya se está haciendo, y es gigantesco, no está unificado, es intersticial; son puntos que salen por ahí, por allá… pero ahí está. Eso es.
La respuesta es: nosotros ya tenemos ese trabajo casi hecho, esa vaina está en el archivo y en la cabeza de las personas que se puedan imaginar esta vaina como se puede presentar ¿no? de una forma que uno dice, vea: esa es la ley. Porque el derecho a la vida es inviolable, y todos los que tenemos un pensamiento occidental [en Colombia] decimos, bueno: la fuente de la inviolabilidad del derecho a la vida es el artículo once de la Constitución política, pero traducida a una lengua indígena, probablemente, ellos van a invocar a su fuente de derecho en ese texto. Ellos van a decir con el permiso del Abuelo tal que es la fuente… su vida necesita ser prolongada, siempre son muy bonitos en sus maneras de expresar, su lenguaje legal es divino. Y entonces listo, ahí está el pluralismo. El pluralismo existe no porque la norma dice esto, sino porque es que la norma tiene, debería tener… Hay 112 pueblos indígenas colombianos, hay creo que 345 consejos comunitarios, 6 zonas de reserva campesina —y ojalá al final de esta década sean 60— y todos ellos tienen una una visión del territorio. Entonces, ahí está el caldero, es ¿cómo se aplica esta vaina ahí, allá, allá, allá? en sus diferencias y en sus contextos. Fin del monólogo.
Aliens:
Fin del comunicado. Es interesante porque ahí, en lo que dices, hay un papel muy importante del lenguaje y de la manera de nombrar las cosas —de cómo se nombran las cosas— y, digamos, que en esas configuraciones del lenguaje y del nombrar, lo que se expresa, de pronto, es una forma diferente, o diferentes formas de relacionamiento con el otro y con los otros seres de derecho. Y puede ser algo tan sencillo como eso, puede ser como la importancia de validar todas las formas de nombrar y de hacer que esas formas de nombrar sean cada vez más enunciadas, que solo el hecho de enunciarlas y enunciarlas y decirlas y repetirlas, empieza a operar cambios en la realidad.
Juan Antonio:
Exactamente.
Aliens:
Y digamos que es importante que no sea como: vamos a cambiar esta forma de nombrar a otra, porque no hay absolutismos, sino que simplemente hay que encontrar la manera de que la multitud de voces esté todo el tiempo presente; que no haya como subalternos y dominantes, sino simplemente lograr hacer como un campo de… como un horizonte de horizontalidad.
Juan Antonio:
Sí, sí te entiendo como una especie de campo de juego —yo soy futbolero, yo me imaginé un campo de fútbol, mucha gente—.
Aliens:
Y, como que el el sincretismo… el sincretismo que aparece con la herencia colonial que no que no va a desaparecer, además porque es una idea muy facha pensar como en esto de la ancestralidad y la conservación y la pureza del pueblo originario…
Juan Antonio:
Es caminar una línea super delgada…
Aliens:
Nos parece que es super facho… Entonces es como: bueno ¿cómo trabajamos con la herencia colonial para transformarla en algo más productivo y menos dominante? Y, digamos que, por ejemplo, si estuviera como este campo de fútbol más constituido, tal vez los discursos extractivistas y de la New Frontier, pues no podrían tener validez, o sea estarían ahí metidos, pero…
Juan Antonio:
Como que tiene que entrar en un filtro enorme.
Aliens:
Exacto.
Juan Antonio:
Exacto… Sí, yo estoy completamente en sintonía con eso y me hace pensar en un mural que hay al frente de una iglesia en Mocoa, que no es la Catedral en el Parque Santander, sino es la iglesia en la Avenida Colombia —sí, es que allá tienen que empezar a renombrar, y ahí los movimientos sociales están empezando a renombrar cositas, y ahí van poquito a poco, también son células que explotan— pero en la iglesia hay la misa de vez en cuando… Un señor súper importante para el Putumayo —yo pensaría que, si hay un liderazgo social en este momento en el Putumayo, que es una vida importantísima con un recorrido impresionante— es el padre Campo Elías de la Cruz que es un señor del Alto de Sibundoy, que viene de toda esta escuela de la teología de la liberación, que aprendió mucho de otro padre que era Alcides Jiménez, que fue un padre de Puerto Caicedo Putumayo, asesinado por las FARC el 11 de septiembre de 1998 en mitad de la misa, que era un un señor con un activismo territorial super fuerte, él daba semillas nativas en vez de hostias en la misa.
Aliens:
¡Wow!
Juan Antonio:
Y tenía toda una visión acerca de la teología andino-amazónica y bueno, lo mataron. El asesinato de él está ahí en Puerto Caicedo en la iglesia, uno todavía puede… él se trató de proteger con la Biblia, la Biblia tiene un par de balazos, y le disparan y él se va para atrás y se va poco a poco cayendo, hasta que cae ahí dentro del Guamo que está dentro de la iglesia y se murió. Ahí tienen unos objetos en esta iglesia, entonces el padre Campo Elías ha tratado de continuar un poco el trabajo del padre Alcides, y él comisionó un mural al frente de la iglesia de la Avenida Colombia, que es una pregunta, y es: “¿Verdad que podemos cuidar la Casa común?”.
El lenguaje de esa pregunta es brutal, en particular por la idea de la Casa común, porque él está en ese tema de: es que no hay un pueblo originario acá y mucho menos hoy en día, ¡qué pena! Sí, o sea, están los pueblos ancestrales, no se les puede negar que… nunca nadie les va a decir que ustedes no son originarios de acá, pues hay mucha gente que también ya nació acá, tiene su ancestralidad acá y tal… Y él habla mucho de la idea de orar y acercarse a la Montaña y a la vida de la Montaña, a las Plantas y a los Ríos, porque es ahí… él se nota que ha escuchado a muchos indígenas y a muchas personas hablar, porque la palabra de Dios, que es la ley de los católicos, se aterriza en la Tierra, en la vida. Es el sincretismo absoluto, y es por eso que a mí no me sorprende que haya habido tantos pueblos indígenas —que son tan espirituales— que hayan visto [en el catolicismo] como: sí, es que esto es la misma cosa…
Aliens:
Lo que sea, sí, llámalo como quieras.
Juan Antonio:
¡Exacto! Entonces, me hace pensar mucho en eso, porque yo sí creo que, por ejemplo, la palabra del siglo XXI para la República, que es una palabra que viene de Grecia, que quiere decir redes públicas, la cosa pública, ¡es la Casa común! ¡Es eso! Es la cosa pública, no esa que se hace en el Congreso, es la cosa pública que es de todos, es la vida y la energía que nos atraviesa, esa es la verdadera cosa pública.
Aliens:
El Agua, el Tomate…
Juan Antonio:
La vida que crece, la capacidad de regeneración, los Ríos voladores, los ciclos, etc. Todos esos, que son materiales, que son físicos, que son biogeoquímicos, ¿no? es como: ¡existen!
Aliens:
No son una idea.
Juan Antonio:
No son una idea. Existen y realmente sí nos guían y nos producen y nos podemos guiar con base en lo que nos dicen. Entonces por ahí está, yo por ahí me imagino eso, sí. Si uno se quiere meter con el derecho, lo que pasa es que uno se tiene que meter con lo aburrido, es decir: ¿qué es una República? Que es lo mismo una República a una Casa común, a una maloca.
Ahí hay unas cosas que son muy iguales, y son muy horizontales. Cuando yo me imagino la palabra… a la palabra República, democracia, Casa común, maloca, banquito, Mambe… todo eso está en una horizontalidad porque todo eso es un punto de partida, un punto de fuga, de un montón de ideas muy similares, y de un montón de leyes que están guiando el comportamiento de las personas.
Aliens:
Es como que todo vuelve a un problema del estar juntos, y que pues, digamos que en el mundo occidental, ese concepto del estar juntos, de la sociedad, de lo que es la sociedad, ha sido muy antropocéntrico, centrado en el humano. Y en otras culturas, el estar juntos no es solo humano, como que hay una relación mucho más metabólica entre todos los individuos que conforman la vida. Pero es la misma idea, solo que en un lugar hay una separación y en otro lugar no la hay.
Juan Antonio:
Sí, hay unas diferencias filosóficas, si uno se pone a deconstruir el sentido de cada una de esas cosas, pues ahí es donde uno va empezando a ver las diferencias. Pero hay una vaina muy esencial allí, y es quizás más allá de, que es como un paso antes del antropocentrismo, del ecocentrismo, de cualquier centrismo, es que de todas maneras todas estas vainas hacen parte de una percepción humana; están mediadas por una serie de experiencias humanas, con diferentes grados de reconocimiento, acerca de la posición y de la mirada del humano, de la mirada que estamos teniendo, pero ahí está la horizontalidad. Y yo creo que el antropocentrismo tiene sus beneficios, porque ha permitido construir ideas de manera muy efectiva. Es lo mismo que la idea de la resistencia-negociación, y es que, claro, el ecocentrismo puede dar perspectivas espectaculares o unas visiones súper universales, se crean unas sensibilidades geniales, pero, por ejemplo, cuando vamos a proteger los derechos humanos es supremamente importante ser antropocentrista ¿no?
Pero, volviendo al tema de la horizontalidad, si uno pusiera como… pensando en la Amazonía, la Amazonía baja, la llanura… la maloca, la República, la Ceiba, el Río, el gran Río, las diferentes Plantas, por ejemplo, el Tabaco, el Yarumo, que son plantas que tienen, digamos, son fuente de ciertas formas, como de ciertas ramas del derecho indígena… Claro, algunos de esos son seres y dentro de la maloca hay gente, todo eso, pero son símbolos, son signos también. Y eso es esencialmente humano. Ahí yo creo que hay una… hablando del hechizo, yo creo que uno tiene que poner primero el signo de manera horizontal, y es antes de que haya una horizontalidad material, antes de que entre humanos sepamos tanto convivir como no convivir los unos con los otros, muchas veces la conciencia sobre cuáles son los signos horizontales y saber que no todos son míos, pero que sí están en ese rango, sí es supremamente humano, y sí es como profundamente antropocentrista, pero yo creo que ese antropocentrismo profundo conlleva una conciencia acerca de que uno puede hacer el ejercicio de descentrarse de la experiencia humana, pero uno nunca va a vivir otra experiencia que la humana.
Aliens:
No, no, además no es como decentrarse de la experiencia humana, sino reintegrarla a la experiencia de la vida.
Otra idea, una idea un poco más… más voladita. Digamos que, a veces, pues como que hay una cosa de la materia que nos sorprende mucho… No nos sorprende, sino que nos embolata la cabeza y nos engolosina muchísimo, que es que todos los átomos son iguales. Es muy complicado de entender. O sea, que los átomos que constituyen esta mesa son iguales a los que constituyen mi cuerpo, a los que constituyen mi cerebro, a los que constituyen el vidrio, a los que constituyen el Mar. Eso es muy raro, y es muy raro que haya… porque es que nos preguntamos mucho por la voluntad de la materia. Es un problema teológico, sobre el problema de Dios, o sea, es muy complicado creer en la existencia de un Dios, de una inteligencia máxima, pero si no hay Dios, la materia tiene voluntad de creación, es autopoiética. Y si la materia tiene voluntad de creación y se crea a sí misma todo el tiempo, se transforma todo el tiempo de una cosa en otra cosa, ¿por qué hay unos átomos que son piedra volcánica y otros átomos que son mesa de madera? y, el humano —si la materia es autopoética— el humano, y su capacidad de conciencia, es como un organismo que la materia creó para poder pensarse a ella misma, y como para metabolizar su transformación de manera más acelerada. Es como que los átomos terminan transformándose, hasta constituir el humano con su conciencia, para complejizar el pensamiento sobre ella misma, para dejar de pensarse únicamente de manera metabólica y complejizar ese metabolismo hacia otra cosa. Entonces, si eso puede ser así, y los humanos somos una creación de la misma materia para poder pensarse a ella misma de manera más compleja, es importante —para el beneficio de la materia y de su pensamiento sobre ella misma— que la separación, que edifica al humano como un ser superior o el centro de todas las cosas o que piensa que está hecho de imagen y semejanza de “Dios”, se anule. Hay que desaparecer eso, para que la consecuencia de nuestra existencia dentro del gran meollo de la materia, sea integradora y no destructora. O sea, que sea de alguna manera para el provecho de la materia misma y de su evolución en su autopoiesis.
Juan Antonio:
No es tan volado, tengo un ejemplo concreto. Esto algún día lo voy a poner en algún texto, o de pronto no en un texto, en alguna cosa… El tema es que yo he visto tantos átomos de Azufre como espíritus de la Montaña. Y el poder de creación que tiene la vida —por no decir Dios— el poder de creación, yo no se lo doy a los átomos tanto, hay alguna otra cosa, porque es que hay un correlato, es más, hay muchos correlatos; pero, en el caso de las Montañas de Mocoa, yo encontré uno y es que, si se abre una mina en las Montañas de Mocoa, se va a soltar un potencial de creación destructiva, y ese potencial de creación destructiva es lo que yo… es como la manera en la que yo, personalmente, me imagino esa gran voluntad. A lo que voy es que ese proceso de creación destructiva hace parte de cómo esa voluntad autopoiética no está únicamente dirigida hacia la vida. También hay unos cataclismos ni los hijueputas.
Aliens:
Que se necesitan para la vida.
Juan Antonio:
Exacto. Yo siento que el juego teológico que nosotros estamos jugando, a veces, está como en el del mito de la caja de Pandora. Ese potencial existe, nosotros lo estamos conociendo y a veces lo soltamos a un ritmo que, esa propria voluntad autopoiética, como que se autocontuvo, y: como a ese ritmo no vamos a ir por ahí… por ahí no vamos a ir, le vamos a dar unos millones de años a los Andes y a la Amazonía para que se encuentren y se conozcan y se armonicen, antes de que toda esa lava que está ahí debajo, a sesenta kilómetros, derrita toda la vaina que está ahí. Y entonces, en el hueco que se le abriría a la Tierra ahí, hay dos cuentos: está el que va a resonar, quizás, más con lo que tú estabas hablando ahorita de los átomos y su capacidad de creación, porque el Subsuelo de la de la andino-amazonía tiene mucho Azufre… Es que el Subsuelo… a uno le hacen un robo ontológico, los geólogos mineros en particular, cuando lo invitan a uno a imaginarse un depósito de un mineral, porque ¿tú qué te imaginas cuando yo te digo un depósito de Cobre? O sea, si les dijeran: “Aquí en esta Montañita, una Montaña de un metro y medio, hay un deposito de Cobre adentro, búscalo”; ¿cómo se imaginan que se encontrarían el depósito de cobre?
Aliens:
Como una Roca gigante de Cobre… Sí, como un bloque… dentro de la Montaña.
Juan Antonio:
Exacto, correcto.
Aliens:
¿Es falso?
Juan Antonio:
Si uno le pregunta a un niño, o a una niña, la intuición los va a llevar probablemente a la respuesta correcta. Eso lo que hay es una mano de Tierra, súper compacta, es una masa que, desde la química hemos encontrado maneras de encontrar composiciones, patrones, pero eso ahí es una gran masa, y cuando se saca el Cobre, el depósito de Cobre no es —ahí es donde está el robo ontológico— no es una descripción de la realidad, es un concepto económico, es una ubicación dentro de toda esta masa —que tiene un montón de elementos, un montón de vainas en diferentes proporciones— que es económicamente viable para extraer. Entonces en esa gran masa, uno se imagina un pedacito de esa masa, que no tiene un color diferente, no tiene nada, no la podemos ver.
Aliens:
No es como una Piedra de Cobre.
Juan Antonio:
No es una Piedra de Cobre. Entonces, primero hay que remover un resto de masa, que también tiene Cobre, y también tiene Zinc, que también tiene Mercurio, y también tiene Oro, y también tiene Plata, y también tiene… pero en cantidades que no conforman un depósito. Los átomos están ahí, se puede probar químicamente que están ahí, aunque ni el mejor químico ha visto un átomo, todavía nosotros no podemos ver los átomos, ni siquiera con la tecnología que tenemos, nosotros podemos digitalizarlos y representarlos, pero no los podemos ver —la química también es arte— y entonces, al salir todo eso, el cuento químico nos va a decir: un momento, sí, hay un depósito de Cobre ahí y hay un montón de otras cosas, y lo que más hay es Azufre; porque la composición geológica de la gran región es principalmente Azufre —que es muy interesante para los católicos porque es el infierno, el diablo y tal, entonces ahí también sale todo un correlato de cómo la teología podría explicar el caso de Mocoa— pero, el Azufre, cuando sale a la superficie, comienza una serie de reacciones químicas, de hecho bioquímicas, porque los átomos de Azufre que entran en contacto con el Oxígeno generan una molécula que es _SO_2, dióxido de Azufre, y es una molécula supremamente pesada, densa para el aire, entonces baja, se cae. Y cuando el _SO_2 entra en contacto con el Agua genera una nueva molécula que es _H_2_SO_4, que es el ácido sulfúrico, pero cuando está en el Agua no es como que haya diferencia entre el ácido sulfúrico y el Agua, sino que lo que hace es que le baja Ph el agua, la acidifica, y cuando el Agua se vuelve ácida, se vuelve más soluble. Y entonces, todos los otros elementicos que salieron del subsuelo se disuelven en los cuerpos de Agua, y luego se disipan: el Agua entra a todos los cuerpos de vida.
Desde la cosmología kamsá, ellos dicen que hay un intercambio entre el Espíritu de la Montaña y el Espíritu del Agua, y que ese intercambio genera la armonía, lo que ellos llaman la armonía del territorio, y para ellos esa armonía es esencial, porque es la fuente de su vida. Y yo, que he visto tantos átomos de Azufre como espíritus de la Montaña y del Agua, digo: sí… es decir, estamos comprendiendo la creación y la realidad y un resto de vainas ahí, pero también esto es supremamente importante, porque dice algo acerca del experimento que se está haciendo con este proyecto, y es que sí se destaparía una capacidad de creación destructora inmensamente fuerte, de escala teológica, existencial.
Y entonces sí, ahí nosotros estamos entrando… hay muchos puntos de contacto, se están contando las mismas historias de muchas maneras, y hay algunas personas que las están tratando de hilar, hay otras personas que las estamos viendo y no sabemos muy bien cómo hilarlas, y hay otras personas que probablemente se las están imaginando, nunca han encontrado casos concretos de esto, pero es muy intuitivo imaginárselo, porque yo sí creo que, al final del día, nosotros tenemos como una tendencia intuitiva hacia comprender cómo es que esta creación, este proceso eterno de creación, se está desenvolviendo.
Aliens:
Sí, puede que no sea solo una tendencia intuitiva, sino como algo que está en nuestro ADN, pero pues que, a través del proceso histórico de separación, a habido un enceguecimiento frente a esa información que contenemos y en la que llega toda la información sobre el uso de la materia, de la manera en la que podemos usar la materia, y transformar la materia de manera metabólica y no extractivista ¿no?
Juan Antonio:
Y generarle a ese proceso de creación destructiva, que tiene una temporalidad larguísima porque es que eventualmente todo esto se va a destruir, le estamos agregando un proceso de creación destructiva encima de ese, que es que lo estamos acelerando. Sí, yo creo que por ahí está el gran argumento filosófico acerca de la idea de reconectar la experiencia humana, de vida humana, con la experiencia de vida del planeta, que es una experiencia de creación destructiva a otra escala.
