Vereda los Achotes
9 de octubre de 2025
Catalina del Mar:
No… es que el gallo es súper grosero.
Aliens Institute:
Eso nos estaba diciendo Lina, de Platohedro, que también… pues en este momento no tienen gallinas porque tuvieron varios problemas, pero uno de los problemas era el gallo, como que le parecía una relación tan densa… tóxica, fue la palabra que utilizó.
Catalina:
No es que son… son terribles y cuando llega una gallina nueva, eso mejor dicho es el amor, y las otras ahí… no les importan los bebecitos, tiene que comer todo primero, todo él primero… y los bebecitos ahí, los pollitos chiquitos ahí… les pega.
Aliens:
Los papás en la naturaleza, la mayoría, son bien… tenaces.
Catalina:
En el mundo…
Aliens:
Somos parte de la naturaleza…
Catalina:
En la vida.
Aliens:
En la vida, en la realidad. Sí, son… Como raro ¿no?
Catalina:
En cambio uno ve las gallinas, entre ellas, son espectaculares. Sí, porque si una tiene pollitos, entre todas los cuidan. Divinas.
Aliens:
Comadrería total.
Catalina:
Sí entonces, un ratico los ve uno con una mamá y después al otro ratico uno los ve con otra mamá, y la otra gallina está por ahí…
Aliens:
¡Descansando!
Catalina:
¡Descansando! El deseo así de las mamás.
Aliens:
Claro pues es que, parte del asunto de no tener tribus, es que no hay un cuidado digamos común con los hijos, porque antes pasaba… No, y creemos que, o sea, como que definitivamente pues, ya solo familia nuclear, papá-mamá, es complicado para la crianza, pero además el fenómeno global, madre soltera, eso sí es o sea, ¡wow! Es como, pero ¡¿por qué?!
Catalina:
Yo con Mar estuve tres años, desde la panza, sola ¡es tremendo! Yo ahora con Oriana digo: “¿cómo hice?” No entiendo cómo hice para estar con ella sola, el primer bebé, pues, uno puede todo, pero es como muy duro. Mar nació en la pandemia, en abril, o sea, llevábamos un mes de pandemia. La locura. Yo estaba aquí, en una finca arriba, en Don Diego, que nos fuimos todos los amigos a una finca en pandemia. Y, de todas maneras, yo pensaba que Mar iba a nacer como en mayo, ella se adelantó tres semanas, ella nació de treinta y ocho semanas. Y yo dije: no, pues vamos para esa finca, da tiempo… ¡Y nació! Y nadie… o sea, éramos nueve personas y ninguno era papá, ni ninguno tenía experiencia con un parto. Eso fue una locura.
Aliens:
¿Y nació en la finca?
Catalina:
Sí.
Aliens:
O sea, tuviste el parto en la finca.
Catalina:
Sí, yo pensaba tenerla en la casa, y yo tenía partera indígena que era la partera kogui y que era la Abuela con la que yo siempre he trabajado… ellos en pandemia no los dejaron bajar.
Aliens:
Claro…
Catalina:
Entonces ella no pudo bajar a atender mi parto, y ella me atendió todo mi embarazo.
Aliens:
¿Y cómo hiciste? ¿Cómo hicieron? Ese parto…
Catalina:
Después llegó una partera del pueblito, ahí de la vereda, y ella fue la que me ayudó, muy linda, una campesina experta, divina. Pero… yo no podía, yo duré tres días.
Aliens:
¿Tres días de trabajo de parto?
Catalina:
Muy duro, no salía.
Aliens:
Los dolores más…
Catalina:
No… bueno, había momentos que ya bajaba, como el segundo día yo estuve como muy pasmadita, pero no, eso fue tremendo, fue tremendo, tremendo, tremendo, tremendo… Y después vino esta señora, la que me acompañó todo el tiempo, y después vino otra partera arhuaca, y después vino un Mamo y todo. No, mejor dicho… eso fue un show.
Aliens:
Fue un show…
Catalina:
Eso fue un show, eso llegó ahí todo el mundo; porque yo era gritando como un mono aullador…
Aliens:
Te oían en toda la Sierra…
Catalina:
Y yo era abrazada de los árboles, de todo… Me abrazaban.
Aliens:
Pero qué bueno que igual tenías nueve personas cerca de ti…
Catalina:
Sí, pero al final todos eran como… “chao”.
Aliens:
“No queremos saber…”
Catalina:
No queremos verte, porque era como… porque es fuerte, pero ellos eran súper lindos. Yo solamente sabía que estaba pasando el tiempo porque yo sentía como desayunaban, almorzaban y comían… Ahí era cuando yo decía —porque yo no podía ni comer— ya pasó el tiempo… Sabes, la gente que no es papá y no sabe… es muy difícil.
Aliens:
Y ninguno había tenido hijos ni nada ¿no? Tal vez si uno ya pasó por un parto o eso, ya es como que…
Catalina:
Ya, uno puede apoyar un poquito.
Aliens:
Como que sabe que es importante, por lo menos, estar ahí al ladito, coger la mano, ¿no? Como espiche, todo bien ¡Todo bien!
Catalina:
Sí. Había una amiga, de esos nueve, que era muy linda, que era la que yo espichaba. Ella me decía eso, yo la cogía mucho a ella. Y entonces después llegaba la partera y me decía: “Un hombre”; y los hombres que había eran súper gais, todos… Entonces era como, no había un hombre que me cogiera a mí.
Aliens:
Que te pudiera agarrar…
Catalina:
No había. Entonces eso fue difícil.
Aliens:
Pero bueno, wow ¡bravo! Sí, tremenda… Tremenda historia también de nacimiento.
Catalina:
Fue duro. Y después como… En un momento yo me colgué boca abajo a la hamaca, así, como un osito, como…
Aliens:
Como un oso… un hormiguero.
Catalina:
Perezoso.
Aliens:
Perezoso, eso.
Catalina:
Y en ese momento rompí fuente, yo no había roto fuente, y eso fue un gran reguero, y a mí se me pasaron inmediatamente las contracciones ahí. Y ahí nosotros nos bajamos al puesto de salud porque ya, todo el mundo decía como: ¿qué pasó? Ya era mucho tiempo… y yo rompí fuente. Entonces nos bajamos en una lancha, porque Don Diego es en lancha, bajamos en una lancha y llegamos al puesto de salud. Y ya estaba ahí el bebé, yo ya estaba dilatada y todo, ya estaba ahí afuera… y los manes: “No podemos recibirte el bebé acá”. Y yo “¡RECÍBAMELA!”
Aliens:
¿Cómo así…? ¿por… por…?
Catalina:
Porque no hay instrumentación y no hay nada, y eso es un problema… O sea, era un centro de salud, no era como un lugar de partos ni nada.
Aliens:
No era un hospital… era un centro de atención primaria.
Catalina:
Y entonces nos devolvimos y nos volvimos a subir y ahí cuando yo llegué —yo siento que esa vueltica me hizo bien— y cuando llegué ya, parí de una.
Aliens:
No, pero… ¡Muy berraca!
Catalina:
Y Mar estaba… morada. Como ese color de esa mochila morada, era un bebé morado, horrible, yo era como…
Aliens:
¿Qué es esto?
Catalina:
¿Qué es esto? Y no lloró nada, yo era ahí como, no, ¿qué es esto?
Aliens:
¿Qué es esto?
Catalina:
Y ya, pero al ratico ya se les baja todo… ¡más lindo!
Aliens:
Sí, no… es el esfuerzo tan brutal, claro.
Catalina:
¡Es que tres días ahí!
Aliens:
Tres días en el proceso. No es fácil. No, y ¡qué susto!
Catalina:
Yo estaba tranquila, al final… porque lo que yo sentía era como que no era el tiempo todavía; o sea, como se adelantó, yo decía: de pronto esto no es de verdad, ¿sabes? como que son esas contracciones raras que le dan a uno. Pero después ya, es que era demasiado el dolor.
Aliens:
¡Es que eso duele mucho!
Catalina:
Y yo no me tomé nada, ni un ibuprofeno, no, nada, nada, nada. Porque yo estaba como en ese pensamiento: parto en la casa, natural, sin nada… Y la campesina me decía: “Tómate un ibuprofeno, tómate algo”, y yo: ¡No!
Aliens:
Un dolexito… un desenfriolito… ¡lo que sea!
Catalina:
Yo le decía: “no, no quiero”. Y ya, después si ya nació… y yo no tenía nada, yo no tenía ni un solo pañal, no teníamos nada ¡porque se adelantó! Mi mamá me iba a mandar las cosas, como una cajita, como uno está acá en la vereda y todo, yo no tenía nada. Fue muy chistoso porque ahí entre todos cogimos camisetas y le hicimos un pañal ahí todo raro, y al otro día fue que mis amigos bajaron y empezó a llegar todo. Todo empieza a llegar ¿no? mágicamente, muy chéveres los bebés. Llegaron cajitas con ropita, con cobijas, con pañalitos, con todo.
Aliens:
Pues re-bien…
Catalina:
Sí, pero fue tremendo. Fue muy duro, muy duro, porque yo estaba… sola.
Aliens:
Sola.
Catalina:
Sin mi mamá… sin alguien como, de confianza. Y a mí me dio como… a los tres días me dio como un pánico, de estar ahí en la Selva, y me fui para Santa Marta. Una amiga, que se había ido, me prestó un apartamento y ahí estuve veinte días. Feliz, sola con ella, pero como… Porque esto es súper evolución, o sea, esto es una… allá arriba era como: nada, no había nada. Sí, había un quiosquito, pero era ya… too much.
Aliens:
Era un quiosco como para guindar hamacas…
Catalina:
Y era este clima, también estaba lloviendo. Sí, era para guindar hamacas, todo era hamaca.
Aliens:
No, y uno recién parido tampoco…
Catalina:
Y yo decía: qué bicherío, que todo.
Aliens:
Claro…
Catalina:
Y como que no había nadie ahí con paciencia, también, como de atenderlo a uno.
Aliens:
Sí, como de apoyar, como de brindar el cobijo…
Catalina:
Sí, entonces yo decía como: “Yo me quiero ir ya”. Y me fui.
Aliens:
Sí, no. Pues, bien, ¡menos mal!
Catalina:
Entonces cogí una lancha, y tenía un fular y me la llevé en un fular, ¡Ay, súper lindo! Nos fuimos como veinte días y después volvimos, ya más tranqui.
Aliens:
Claro, pues ya más acostumbradas la una a la otra.
Catalina:
Sí, más tranqui. No, y es que un bebé recién nacido… ¿Cierto?
Aliens:
No, es que sí… Uno no tiene ni idea, no tiene ni idea.
Catalina:
Y además estaba prematura al final. Era una cosita así ¡era divina! Era una cosa… yo me acuerdo que yo me la ponía acá, y era aquí tomando teta. Ella, a los ocho días, se triplicó su peso, pero ella nació de mil novecientos, dos mil gramos, era chiquitica.
Maria Adelaida:
¡Ah, muy chiquita!
Gabriel:
¿De cuánto es un bebé? Perdón mi ignorancia.
Maria Adelaida:
Tres kilos…
Catalina:
Normal de tres mil gramos… dos mil ochocientos… Ella nació de dos mil gramitos. Chiquitica…
Gabriel:
Claro, chiquitica… ¿Y Leonora de cuánto nació?
Catalina:
Era diminuta…
Maria Adelaida:
Leonora nació de más de tres kilos, un poquito más. Y larga, como de cincuenta y pico centímetros, y ella no quería… nacer.
Catalina:
¿Tú sí tuviste también trabajo de parto y todo?
Maria Adelaida:
A mí me… o sea, como que cumplí las cuarenta semanas y como ya, pues tenía treinta y cinco años que es ya…
Catalina:
Ah, pues sí, el…
Maria Adelaida:
¡Geriátrica!
Catalina:
El embarazo de alto riesgo.
Aliens:
El “embarazo geriátrico”, sí… ¡Se llama así güevón!
Catalina:
Pero es que acá son exagerados. Acá son exagerados.
Gabriel:
¿Se llama así de verdad?
Maria Adelaida:
Así se llama.
Gabriel:
¿A los treinta y cinco? Wow…
Catalina:
Yo no sé, de treinta y tres, no sé cómo es que es… Se llama embarazo de alto riesgo. Y cualquier cosa es como…
Maria Adelaida:
Exacto. Y entonces, como que ya se cumplieron las cuarenta semanas y pasaban… Y mi obstetra era como: “No, ya te tenemos que inducir el parto porque pues, o sea… ya”. Y yo: “ay no, esperemos un día más.”
Catalina:
Claro…
Maria Adelaida:
“Ay, ¡mira que es fin de semana! después del fin de semana.” Hasta que me dijo: “No, mira, no. Ya no más”. Y me lo indujeron y Leonora, pues no tenía ninguna intención de salir, o sea yo conectada como al pitocín que es la droga del…
Catalina:
Para que te diera…
Maria Adelaida:
Y pues tenía contracciones, pero yo no las estaba sintiendo ni nada, o sea era como que… veinticuatro horas y yo: “ay, ‘pere, ‘pere”, hasta que me dijeron: “no, pues te vamos a romper la fuente”, me rompieron la fuente y ahí sí sentí la contracción real.
Catalina:
La presión…
Maria Adelaida:
El verdadero dolor ¡tan salvaje…! Dios mío. Y yo también era como: no, cero drogas, epidural no, nada, nada. Y no bajaba, no bajaba, y yo no dilataba, yo no dilataba, nada, nada, nada. Y como a la hora de que me rompieran la fuente…
Catalina:
¿Y tú estabas en el hospital?
Maria Adelaida:
Sí…
Catalina:
Es que ese es el ambiente menos propicio para uno poder dilatar.
Maria Adelaida:
No, y chévere como que dejar que… Porque yo creo que si la hubieran dejado una semana más… Ella quería un ratico más.
Catalina:
Se logra.
Maria Adelaida:
Ella no se había terminado de acomodar bien.
Catalina:
¡Claro!
Maria Adelaida:
Sí. Y finalmente, como que a la hora de que me rompieron la fuente…
Catalina:
Es que los médicos son un afán siempre.
Maria Adelaida:
Me dijeron: “¿Qué quieres hacer? ¿quieres más?” Y yo como: “No ya, sáquenla”.
Catalina:
Ah sí, porque cuando uno está ya con dolores, uno es: me lo sacan ya, como sea. Uno es como, ¡YA!
Maria Adelaida:
Sí, no; y entonces, ahí sí me tuvieron que poner la epidural, pues porque para la cortada sí, pues toca, de todas maneras…
Gabriel:
Y esa también duele ¿no? he escuchado.
Maria Adelaida:
O sea, con lo que tú estás sintiendo, ya es como un besito ahí… marica.
Catalina:
No, es que las contracciones…
Maria Adelaida:
No, es que el dolor de las contracciones es una demencia, uno no se puede imaginar.
Catalina:
Es que cuando a uno le dan contracciones es como una fractura. O sea, es como que todo este canal acá, el coxis, se va abriendo, entonces cada vez que tú tienes una contracción se va abriendo, entonces eso es una fractura del sistema óseo. Y uno siente, entonces eso es un dolor… y cada vez es más fuerte, pues porque cada vez va bajando más un ser gigante por ahí… una cabeza de diez centímetros que se siente así… Eso es súper raro además, porque es una sensación como si uno quisiera cagar, y no puede, es horrible.
Gabriel:
No pues claro, es que está ahí todo el sistema…
Maria Adelaida:
Todo está ahí, pegadito.
Catalina:
Sí, y entonces, con Mar a mí me pasó era eso, yo decía: “Es que yo quiero cagar y no puedo”; y la chica, la campesina, me decía: “No, no, no, es normal”. Y yo no había comido nada, entonces yo no tenía nada.
Maria Adelaida:
No había qué… nada podía salir.
Catalina:
Pero yo sentía era eso. No, eso es muy teso, parir es muy teso.
Maria Adelaida:
Muy brutal.
Catalina:
Y el primer bebé, sí.
Maria Adelaida:
No, porque uno no tiene ni idea. Uno no tiene ni idea.
Catalina:
Uno no tiene ni idea. Uno puede leer, a ti te pueden decir, tu mamá te puede decir, el libro te puede decir, el partero, la dula, tú puedes tener a la dula más experta al lado tuyo…
Gabriel:
Pero la experiencia pues es la experiencia. Eso no hay nada que hacer.
Maria Adelaida:
Y digamos, yo no sé qué hubiera podido pasar en realidad… porque lo que pasa es… por qué yo no dilaté, fue que estaba la cabeza, en vez de estar así, estaba un poquito hacia un lado.
Catalina:
Un poquito hacia un ladito… Así fue Mar, Mar estaba hacia un lado, entonces no… Incluso ella, cuando salió, a mí me fracturó, no me fracturó, me jodió el nervio… la ciática; y este pie, el izquierdo, se me quedó así colgando. Entonces hubo un momentico en el trabajo de parto que yo me paré y yo me caí.
Aliens:
No te pudiste sostener…
Catalina:
Me caí. Porque el pie no me respondía.
Aliens:
No estaba pegado ya al sistema nervioso…
Catalina:
Y eso fue otro cuento, porque entonces, en pandemia, sin médicos, sin nada… entonces, el esposo de mi hermana es médico, y él me dijo: no, eso es normal, pero toca hacer no sé qué, unas terapias, y ¡duré un mes con el pie colgando! O sea, tras de que yo estaba de posparto, yo era así, una coja, y yo lloraba porque yo decía: “Mar, va a tener una mamá coja… ya no voy a poder surfear”. Todos esos eran los pensamientos de ese momento… Como, ¡qué feo momento! Era como…
Aliens:
Y, además, eso acrecentado con la situación mental de la pandemia ¿no? ¡No, y con la situación mental del postparto! O sea, lo peor…
Catalina:
No, o sea, sí, parir en pandemia fue duro. Pero también me pareció chévere al final porque me pareció muy linda la relación después, uno solo con su hija, fue chévere. Para mí fue chévere. Sin papás, sin mamás, o sea, sin abuelas que joden ¿sabes? como que fue rico. Ya cuando estuve ahí, como todo normalizado, que tenía todas mis cositas, unos amigos me llevan la comidita, yo era como: estoy perfecta.
Aliens:
Como, esto está chévere…
Catalina:
Está chévere. Pero antes, el tránsito, fue muy… sí, la cabeza como muy… Y pues, para alguien que sea como muy dramático o nervioso, o sea, entiendo las mamás que se salen… pero yo soy tranquila al final. Bueno, dolor, bueno, esto… No soy tan existencialista, no.
Aliens:
No te envideas.
Catalina:
Sí, como bueno, yo decía: Me tocó así porque yo soy así. No le pongo tanto cuento.
Maria Adelaida:
Sí, también siento que… como que cuando uno se vuelve mamá… O sea, cuando ya uno está embarazado, ¡está embarazado! Hay un cambio que opera en la cabeza y es como, man o sea, ¡a sobrevivir! ¡A sobrevivir acá todos! No sé cómo, pero acá todo el mundo sobreviviendo, sobreviviendo.
Gabriel:
Ahí hace clic el instinto animal a final de cuentas.
Catalina:
Sí, porque cuando el papá de Mar dijo como que no, como que no iba a… yo le dije: bueno, todo bien, yo asumo. Porque ya, yo tenía treinta y cinco años, y dije: no, ya, esta es mi oportunidad, después cómo voy a tener bebés… entonces yo dije: no me importa. No me importó, como que… y después fue como: ¡esta vaina es fuerte! un poquito.
Aliens:
¿Y en el segundo parto cómo te fue?
Catalina:
Ay no, ¡una belleza! O sea, Oriana fue un ángel. Yo parí sola, no había nadie acá…
Aliens:
¿Estabas sola, sola?
Catalina:
Sola.
Aliens:
Sola.
Catalina:
Con Mar, pero a mí me dieron las contracciones con Oriana a las ocho de la noche, y yo acababa de dormir a Mar. Mar estaba profunda. Y a las ocho y media, yo ya había tenido como cinco contracciones ya de parto, de final de parto, de expulsivo ya, era impresionante. A mí me dio miedo, porque yo tenía en el pensamiento que me iba a demorar un día, por lo menos. Porque ya había tenido un parto de tres días, entonces yo lo que sentía —sentí miedo— era porque, si yo voy a seguir con estas contracciones sola, me puedo desmayar, o sea, era muy duro. Agustín se había ido a Minca a trabajar —porque a Agustín en las últimas semanas le dio pánico, les da como un pánico escénico ahí todo raro— y se fue a trabajar, porque los pañales, porque no sé qué, porque… Y sin necesidad, o sea, pues ¿para qué? Y se fue, y Elena en ese momento todavía no se había venido a vivir acá. Y la partera, que pues es la Jaba que viene mañana, ella dijo: “No, pues me llaman y yo llego”, pero ellos llegan y se demoran de la Sierra hasta acá tres horas mínimo, en moto, es el mejor caso que los traigan en moto rapidito. Entonces yo le dije a Agustín: ya… ¡Ah bueno! y lo chistoso es que, en ese tiempo, acá todavía no teníamos como un sistema solar grande, teníamos un sistema basiquito, para cargar y todo, y ya a las ocho de la noche estaba muerto; entonces, lo que yo hice fue como prenderlo, y ahí fue que alcancé a mandarle el mensaje a Agustín, pero la luz se iba todo el tiempo porque no alcanzaba, era ya lo último de la batería. Y entonces después Agustín me responde y me dice: “Bueno mi amor, yo voy mañana”, y yo… “¡Estoy pariendo ya!”
Aliens:
O sea, se vino, la cosa es inminente.
Catalina:
Porque no me creía, y tampoco saben… tampoco sabía.
Aliens:
Están alejados como de las realidades femeninas…
Catalina:
Y pues, en la comunidad, las mujeres paren solas, con la mamá o con la abuela. O sea, los hombres realmente, a menos de que sea el caso de una mujer que toca cogerla duro porque toca, ahí aparecen, pero de resto… pues las koguis paren solas también, solitas. Y nada, entonces yo ya me vi ahí en esa situación, pero ese día fue muy especial porque, además, Mar temprano me dijo: “Hoy va a nacer mi hermana”, ese día ella dijo, “hoy va a nacer”. Y yo quería tenerla en una piscina que tenemos ahí, entonces yo le dije “bueno mi amor”. Eso a las ocho de la mañana estábamos arreglando la piscina, lavándola, llenándola de Agua, todo aquí al ladito. Y ese día, todo el día hizo un calor, era un calor que yo… Ese día ni siquiera desayunamos ni almorzamos, nos comimos unas fruticas y nos fuimos todo el día allá a la Madre Vieja, todo el día nos fuimos allá con Mar, todo el día las dos solitas y estaba calientica el Agua de abajo también, calientico, o sea, yo creo que todo el día yo estuve como en labor de parto, así como sin dolor, que ni me di cuenta. Y subimos como a las seis de la tarde, yo hice una ensaladita de comida, comimos y Mar se quedó dormida y, inmediatamente apenas se quedó dormida, yo me senté en la cama, así como… ¡Ah! Cuando: ¡Ah, se me vino! Pero era impresionante… Impresionante. Entonces me fui a la cocina, me hice un Agua de Canela, así como negrísima, me la tomé, pero no me daba tiempo, era así como cada dos minutos. Cada dos minutos las contracciones y ahí le escribí a Agustín y, cada vez que le escribía a Agustín, era más feo el mensaje ¿no? como más…
Aliens:
¡Que ya, hombre! ¡Ya, ya, ya, ya! Compréndelo…
Catalina:
Y así pasó… De esas contracciones pasó una hora. Cuando yo miré el celular eran las nueve pasaditas. Y yo me acordé de lo que yo hice con la hamaca con Mar.
Aliens:
Ah, la vez pasada… el osito perezoso.
Catalina:
Y, entre esas contracciones, yo me hacía ahí afuera y arrancaba pasto. No, era diferente, el parto fue lindo, con Oriana fue diferente. Y fue chévere estar sola y en la oscuridad, también fue chévere, no sé… era chévere. Y la noche era divina, llena de estrellas. Y entonces me acordé de eso, pero entonces, aquí no estaba esa hamaca, las hamacas estaban arriba, entonces yo dije: “Ah, voy a subir las escaleras”, subir escaleras también es bueno para…
Aliens:
Para que salga.
Catalina:
Para parir, no sé qué… Entonces me fui y cuando yo venía por acá, a mí se me ocurrió tocarme y cuando me toqué…
Aliens:
Empapado…
Catalina:
¡No! La cabeza estaba afuera, de ella. Ya estaba afuera. Y yo: “¡Qué rico!” Me puse feliz, me fui allá a la piscina y en la siguiente contracción nació. Porque yo ya estaba consciente que ella estaba ahí, entonces fue como que sentí…
Aliens:
Como que pujaste…
Catalina:
Y pujé durísimo, pero salió muy fácil. Salió súper bien en el Agüita, me la puse acá y Oriana estaba así, no lloró y yo así. Así ¡divina! O sea, como un ser muy antiguo: “Ya mamá. Ya llegué”.
Aliens:
¡Llegué! Todo bien, tranquila.
Catalina:
¡Pero te lo juro que yo me canso más haciendo el almuerzo! Ese parto fue rapidito. Fue divino, fue espectacular. Y ahí nació ella en la piscina y yo estaba ahí metida y yo no sabía si era niña o niño, porque yo con ella no fui al médico…
Aliens:
Al ginecólogo. Pero sí estuviste con la partera.
Catalina:
Con la partera no más, pero no hice nada, no tomé pastillas, no, o sea…
Aliens:
Ni vitaminas de esas ni nada.
Catalina:
Nada. Fue como ellos me dijeron: “No haga nada”, y yo: bueno, voy a confiar ¿sabes? Y ellos siempre que hacían consulta con los Mamos, todo el mundo era: “No, le va a ir súper bien”. Y yo: bueno… Pero igual, uno tiene por dentro todavía la ecografía, el médico, la pastilla, el ácido fólico, el no sé qué… ¡el embarazo de alto riesgo!
Aliens:
¡Geriátrico, geriátrico!
Catalina:
¡Sí!
Aliens:
¿Pero te mandaban Plantas o alguna cosa? ¿O literalmente nada?
Catalina:
Nada.
Aliens:
Siga con su vida normal.
Catalina:
Nada, nada, nada, nada, subir acá escaleras y bajar, Temazcal todo el embarazo…
Aliens:
Y las prácticas de… porque es que las parteras del Pacífico, como de la parte norte del Pacífico, sobre todo, es como escuchando.
Catalina:
Ellas son muy tesas.
Aliens:
¡Son muy tesas! escuchando la barriga.
Catalina:
Acá son más… Lo que pasa es que los koguis son más así, como en el aire, como toda la fuente acá ¿no? porque están tan conectados con la oscuridad y con la cueva. Ellos no…
Aliens:
Con el sueño.
Catalina:
Ellos no… Sí, ellos son el presente y no usan tanta cosa, ni Plantas ni nada. Yo sé más de Plantas.
Aliens:
Pero digamos, ¿te miraban la barriga…? O sea, ¿cómo es la práctica?
Catalina:
Los sobos, los sobos, el sobo. Todo el tiempo ellos se dan cuenta de que todo está bien y que todo está… o sea, la Jaba te puede coger y te puede sobar y ella te dice de una: tienes algo en alguna parte de tu cuerpo. Ellos saben perfectamente cómo uno está adentro con los sobos. Ella sobando, siempre me sobaba.
Aliens:
Tocando…
Catalina:
Y yo le decía a la Jaba: ya está para abajo, ya está perfecta, ya está encajada, ya no sé qué, ya está. Y ella sí dijo: “Sí, por ahí en dos lunas ya”. Y estábamos pendientes, pero yo sentía que me hacía falta como una semanita… Ella, Oriana, también nació antes un poquito…
Aliens:
Pero, qué nota que Mar te haya…
Catalina:
¡Mar impresionante! Unas Abuelas así, sabias. Y yo también esa semana ya… Uno que está mamado ya de la barriga, que uno no puede dormir, que uno está hinchado hasta la ceja, que uno chichí como cada cinco segundos —ay no, es horrible— que te pesa todo… y ese día yo ya estaba mamada. Y ese día yo le mandé un video a Agustín y se ve la cara, en la cara se ve que yo ya estaba al límite. Y Mar me dijo: “Va a nacer mi hermanita, arreglemos la piscina”, no sé qué, no sé qué. Y yo: bueno… Cuando yo me metí a esa piscina ¡estaba calientica de todo el día! Imagínate esa Agua.
Aliens:
¡De recibir el Sol todo el día!
Catalina:
Eso fue rapidito. Yo en cuclillas, esto fue acuclillada que parí, la cogí, y yo no sabía si era niña o niño. La Jaba había dicho que era niña, Agustín quería niña, Mar decía que era niña, que si era niño ella no quería un hermano niño… Eso iba a ser un problema, y cuando yo la empecé a tocar, yo sentí el cordón y yo dije: “Es un niño… ¿Ahora qué voy a hacer?”
Aliens:
¡No lo van a recibir en esta casa!
Catalina:
¡No lo van a querer! Y, entonces, el tema era que ese era el cordón umbilical y que todavía yo tenía la placenta adentro.
Aliens:
¡Ay, claro! porque es que uno tiene que parir la placenta también, obvio.
Catalina:
Y es que yo, yo no sabía eso, uno nunca se acuerda de eso… pues eso siempre lo hace alguien, la partera ¿no? o el médico.
Aliens:
Sí…
Catalina:
Y entonces yo me empecé a jalar, ¡y eso era durísimo! Eso era como…
Aliens:
No sale.
Catalina:
No va a salir. Y entonces yo con la bebé acá y yo jalándome ahí la placenta y yo dije: bueno. Y me estresé mucho. En ese momento yo como… no, esto es una mamera… esto es una pereza…
Aliens:
¡Hasta aquí llegamos!
Catalina:
Y uno está recién parido, pues todavía está ahí… eso es sangre, cosas, todo… y uno como: Ay…
Aliens:
¡Esa sopa!
Catalina:
No, eso es una vaina mamona.
Aliens:
Y además en la piscina. Sí… mucho caldo.
Catalina:
O sea, eso era sí, como… No, igual, ella nació súper limpiecita y toda el agua era limpiecita. O sea, todavía no había salido como nada escandaloso. Y yo me relajé, yo dije: bueno, ya no puedo estresarme, pues ya nació el bebé y ya todo; y sentí una contracción y parí de nuevo —y fue otro parto, me dolió y todo otra vez— y salió la placenta y yo lo que hice fue cogerla de una, para que no quedara en el agua, y cuando la cogí era como un corazón así… Y era gigante, o sea esa vaina es gigante además… yo la cogí y era más pesada que el bebé, una cosa así, y la cogí y era… y yo como: ¿qué es está vaina tan loca? Ayuda, ahora sí, ¡ayúdeme alguien! unos Monos, un Pájaro…
Aliens:
“No sé cómo se hace esto ¡que alguien me venga a cortar este cordón!”
Catalina:
Y era como… qué cosa tan rara. Y me quedé ahí, bueno ya otra vez dije: bueno, me voy a relajar, igual es ahí como en una vaina que… Entonces yo me recosté y ahí ya me quedé con ella. Ya parí, placenta, bebé, ya. Pero yo era así como, ya estaba con dolor de brazos, como pesas, y ya la cosa se empezó a poner fría, y el bebé ya se empezó a poner como morado…
Aliens:
Como azulito.
Catalina:
Y la boquita era como azul y yo… y todo esto como con la luz de la Luna porque no había luz, pero uno ve perfecto.
Aliens:
No, pues si había Luna y no había nubes…
Catalina:
Sí era como menguante o creciente, una media Luna…
Aliens:
Súper…
Catalina:
Y entonces vi —la piscina estaba ahí y ahí estaba el tendedero de ropa— y ahí vi unas toallas, unos pareos míos, y yo dije bueno: voy a salir, voy a envolver a este bebé, voy a envolver esta placenta, y vamos a ver qué hacemos. Y entonces ahí salí… Cuando salí eso fue como, ¡ahí sí salió todo! Y yo era como: ay no, ¿qué es esto? y estaba Mina, los gatos ahí súper lindos, pendientes, ahí como: “¿Qué está pasando?”. Y entonces yo decía, “qué tal estos perros…”
Aliens:
Se nos van a comer… ¡Se van a comer todo!
Catalina:
¡Se van a comer mi placenta!
Aliens:
¡Claro, obvio! Estaban era ahí ¡pendientes de la placenta!
Catalina:
Sí porque eso huele a sangre, a carne, a hígado… a todo. Es como un hígado, sí… Y entonces yo cogí un pareo y envolví la placenta super bien, para que no se la fueran a comer, y cogí a Oriana y la envolví en una toallita, y las puse ahí en el pasto y los dejé ahí…
Aliens:
A Oriana y a la placenta.
Catalina:
Sí. Mientras yo vine, saqué ropita para ella —yo ya tenía cositas de ella— saqué mis cosas también, un pañalito para mí, no sé qué, todo. Y yo me volví, me bañé y me cambié, y yo estaba esperando a Agustín para cortar el cordón, pero pasaba el tiempo y no llegaba… y ese cordón es súper frío, o sea, como… ¡súper incómodo! porque yo con la placenta y el bebé por todas partes acá, ¿no?
Aliens:
No y eso en algún momento, pues o sea, como que ya deja de estar…
Catalina:
No ya. Yo la solté cuando ya dejó de latir.
Aliens:
De latir, exacto. Y ya ahí ya en ese momento toca como cortar…
Catalina:
Ahí fue cuando dije: ya. Y también el cordón se pone completamente blanco.
Aliens:
Ok, sí. Se desocupa de sangre…
Catalina:
Ya, sí. Y mi mamá —una sabia, las mamás— porque mi mamá preocupada: “Otra vez. Usted va a parir otra vez allá en la casa, yo ya sé…”
Aliens:
“Otra vez, pariendo en el monte… ¡encima de un Árbol, ojalá!”
Catalina:
Sí, súper histérica, malgeniada. A mí me tocó decirle que sí la ecografía, que sí, todo perfecto, porque si no… Y ella me mandó unos clamps umbilicales, me mandó dos clamps. Yo me acordé, los busqué, entonces le puse un clampcito y le puse el otro, y fui a la cocina, cogí un cuchillo lo calenté y corté el cordón, súper tranquilo.
Aliens:
Y eso… ¿Hay que hacerle un nudo o no se hace un nudo?
Catalina:
Pues si tienes clamps no hay que hacerle nudo. Ellos sí le hacen un nudito como con un Bambú, con un Algodoncito.
Y yo me acosté a dormir… Mar no se enteró de nada. Nosotros estábamos acá, yo acosté a la bebé y me acosté yo, la tapé, yo sí sentía que estaba como fría la bebé porque sí, como que les da frío…
Aliens:
Es que sí, les da mucho frío a los recién nacidos, mucho, mucho frío.
Catalina:
Entonces yo como que traté muchas cobijas, pero ella estaba fría y no tomó… pues le puse la teta, pero todavía no. Oriana estaba profunda, ella solo quería dormir cuando nació.
Aliens:
Mamada.
Catalina:
Sí, ella solo quería dormir, no quería teta, no tomó teta, nada. Y cuando llegó Agustín —llegó a las tres de la mañana— yo corté, yo corté el… Ella nació a las diez y media, yo corté el cordón a las once y media, una hora después, y él llegó como a las tres, como a las dos y cuarenta y cinco llegó. Y ya estábamos ahí durmiendo.
No, pero fue súper lindo porque —todo esto era como un campo de guerra, como si hubieran matado a un marrano, pero ¡exagerado! y todo olía, aparte… no, eso es impresionante—. Entonces él llegó, limpió todo, lavó todo, hizo un fuego, calentó unas piedras y me dijo: “Pásale la piedra al bebé porque el bebé está frío”, entonces fue lindo porque él como que llegó a calentar la casita. Y ahí nos dormimos.
Aliens:
¡Wow, qué nota!
Catalina:
Ahí nos dormimos y… al otro día, Mar se levantó a las cinco y media y vio a su hermana y eso fue… una belleza. Que fue lindo, porque también no le tocó… porque un parto ¡es muy chocante!
Aliens:
Pues puede ser… trauma. Sí, o sea, sí, para un niño…
Catalina:
Y ver a la mamá así…
Aliens:
Ver a la mamá así… desangrándose. O sea, ¿sabes? como que sí es escandaloso.
Catalina:
Es muy fuerte. Entonces fue como divino porque la vio ahí, ya perfecto todo, y fue una belleza, y lo primero que hizo fue coger todos sus juguetes y se los puso al lado; y cuando se dio cuenta como que: “ese bebé no va a jugar”, se fue ¡súper desilusionada! Como…
Aliens:
“¡Esto no sirve para nada!”
Catalina:
Sí, fue como: “no juega, no hace nada…”
Aliens:
“¡Qué inutilidad!”
Catalina:
“Solo llora, y va a estar pegada a mi mamá…”
Aliens:
Sí, “ya he perdido a mi madre”.
Catalina:
Sí, pero fue muy hermoso. Y una amiga, que me iba a acompañar a mí en el parto, digamos —una amiga muy buena amiga que yo la invité— ella me llamó ese día, ella iba a llegar ese día, eso fue miércoles, y ella me llamó de Santa Marta, a las seis de la tarde, y me dijo: “Cata, no alcanzo a ir, pero yo mañana me voy madrugada, llegó a las siete”. Y yo le dije: “Ah bueno, dale”. Y ella llegó a las siete de la mañana y yo ya había parido, y ella como: “¿Pero, por qué no me dijiste?” Y yo le dije: “Es que empezaron las contracciones a las ocho de la noche…”
Aliens:
Y nació a las diez y media. No hubiera alcanzado a llegar…
Catalina:
Y entonces ella fue como, “wow”. Y ella me dijo… y yo me veía perfecta, o sea, a mí no me pasó nada, yo no me cansé…
Aliens:
O sea, no te rajaste ni nada…
Catalina:
Nada, nada, yo estaba perfecta. Perfecta, perfecta, perfecta.
Aliens:
Wow… ¡Sí se puede hijuemadre!
Catalina:
Sí se puede. Muy lindo.
Aliens:
Sí se puede. Nos parece maravillosa esta historia.
Catalina:
Para mí fue una reivindicación y fue un regalo para mí también. Y también un regalo al trabajo que se hace acá. O sea, ahí se siente el territorio, como lo que tú estás haciendo, como que sí se siente… coherente, como que sí estás haciendo… El confiar de ellos ¿no? como que es entregarte a la confianza de verdad, de creerles a ellos.
Aliens:
De cambiar. Pues, como de hacer un giro hacia otra manera.
Catalina:
Sí porque, de todas maneras, digamos que un parto sí es un evento que es muy delicado. O sea, puede pasar todo, puede pasar todo, puede pasar todo…
Aliens:
Pues, imagínate la cantidad de mujeres que se han muerto pariendo.
Catalina:
¡Se mueren! Se mueren las mujeres, se mueren los bebés, se mueren.
Aliens:
Todavía en los cuidados, en los cuidados, en teoría, que son especializados en las clínicas, uno de los factores de muerte más grandes en las mujeres son los partos.
Catalina:
Son los partos, es muy fuerte. Entonces cualquier cosa puede pasar. todo puede pasar. Pero yo creo que sí es una cosa que es muy de los mamíferos, muy animal, que si tú estás conectado con tu cuerpo, con el bebé, con todo… Yo acá estuve, los nueve meses acá en esta Tierra, comiendo Flores, haciendo Temazcal… o sea, fue muy ¡tranquilo! Yo salí tres veces, a nadie le contamos que yo estaba embarazada, por ejemplo, mi mamá se enteró a los seis meses. Fue una cosa como muy cuidadita, que se siente cuando pasa, cuando uno ya va a estar en el parto, se sintió mucho; y fue un regalo. O sea, fue una cosa muy, muy para mí uff ¡hermosa! Hermosa, hermosa, hermosa.
Aliens:
¡Qué nota!
Catalina:
Y sí, uno puede, pero también necesitas tener tú un centro. Necesitas un centro con tu vida un poco alineado, porque cuando empiezan los dolores, yo me alcancé a… Yo decía, estoy sola, alcancé a pensar, no tengo a nadie a quien recurrir, necesito que todo salga bien ¿sabes? Como que uno, igual, en esa condición…
Aliens:
Pues es duda, es… duda.
Catalina:
Igual fue como… lo contrario del parto con Mar. Con Mar había nueve personas, vinieron tres parteras, había un Mamo… y también todo ese ruido, no te deja parir.
Aliens:
No ayudó.
Catalina:
Entonces, yo pienso que las mujeres sí es chévere que paran solas, o con alguien que aman.
Aliens:
Es chévere esa duda porque en últimas es como… O sea, tú has hecho todo un proceso de deconstrucción de tu yo occidental, pero en esos momentos todavía aparece esa duda; esa es como tu conexión con ese lugar de donde vienes.
Catalina:
Claro, porque está ahí.
Aliens:
Y es algo muy humano y digamos es como… Pues, por ejemplo, en este mito alrededor de Jesús, como que lo importante, una de las partes importantes del mito, como de la construcción narrativa del personaje, es que Jesús en la cruz, duda. Jesús en la cruz duda: “Padre, ¿por qué me has abandonado?”. Entonces, esa construcción narrativa de la duda es algo que esta como profundamente ligado al humano en occidente, y que siempre es nuestra tensión…
Catalina:
Y está ahí grabado…
Aliens:
Exacto, siempre es nuestra tensión con cualquier forma de agencia, con cualquier forma de conectarnos con alguna cosa, siempre tenemos la duda.
Catalina:
O sea, yo todo el embarazo, como que estuvimos con Agustín como muy cuidadosos con las consultas… pero, de todas maneras, sí, dentro de mí siempre estaba como: nunca me hice una ecografía, ya tengo cuarenta y un años, cuarenta años, o sea, siempre era ahí como el ruidito así, chiquitico ¿no? chiquitico. Pero Agustín siempre decía: “Está bien, todo va a pasar bien”, no sé qué, no sé qué, no sé qué…
Aliens:
Sí. Pero tu decías en un momento, hace un segundo mencionaste, que tú sentiste ese parto también como una parte del proceso, como un regalo, de lo que se está haciendo acá en este territorio, ¿nos puedes contar un poco cómo, esta reserva, qué es lo que está pasando acá?
Catalina:
Digamos que, o sea como lo que yo les contaba, como el proceso, como el camino, como ha sido con ellos; como desde que nos encontramos. Antes era todo este tema de… Pues, el camino indígena se abre en el Amazonas, con los amigos del Amazonas, y pues realmente a mí sí me cambió la vida ir al Amazonas, porque yo estaba en Bogotá, directora de arte de una agencia de publicidad…
Aliens:
Oh wow, ¿en publicidad?
Catalina:
Sí. Trabajé en Lowe, trabajé en Leo, en varias agencias.
Aliens:
Trabajos que le quitan el alma a uno… es que la publicidad es…
Catalina:
Y eso fue… eso era muy duro. O sea, yo me gradué de diseño industrial, pero, antes de graduarme, a mí me salió un trabajo en Lowe, en el área de diseño. Era como el in-house, como… no recuerdo cómo se llamaba, eran como los pequeñitos, los practicantes, los chiquiticos. Y a mí me salió ese trabajo y yo era feliz —porque imagínate, uno ni siquiera se ha graduado y ya me sale un trabajo en una agencia grande— era buenísimo, o sea, fue como para mí… yo era como: ¡wow!
Aliens:
Es que, precisamente el hechizo, digamos, del trabajo en la publicidad, es que el dinero es… o sea, el dinero es grande, es gordo.
Catalina:
Lo ves.
Aliens:
Y eso, cuando uno comienza, cuando uno ha tenido esa experiencia…
Catalina:
¡Y eres joven!
Aliens:
Exacto, eso lo agarra uno.
Catalina:
Y tú puedes trasnochar…
Aliens:
Exacto, y es un ambiente de fiesta como wow.
Catalina:
Igual, la vida en publicidad es dura porque todo el tiempo estás trasnochando, entonces todas las cuentas son de cerveza, de aguardiente, de no sé qué, entonces uno todo el tiempo está ahí con eso, con esos ruidos. Y para la edad es como: perfecto.
Aliens:
Sí.
Catalina:
Entonces, después, pues cuando ya trabajé en eso, conocí a Samuel, un amigo del Amazonas, y yo me fui al Amazonas y yo me iba a hacer unas fotos —porque aparte de la publicidad, pues yo soy fotógrafa y siempre hice retrato y siempre me gustó el paisaje— entonces, yo me iba a hacer unas fotos de ellos, iba a hacer ahí como una colaboración con ellos de proyectos, iba a hacer unas gigantografías, unas cosas allá… Y yo me iba a ir tres días y duré dos meses, o sea, una vaina así. Yo me iba a visitar a una amiga de Brasil y —eran las vacaciones que uno tiene, que acumula y que acumula y que acumula, yo tenía como un mes de vacaciones— y yo me quedé con ellos tres meses porque fue… Yo ya mambeaba, todo esto, pero cuando llegué fue encontrar como la raíz de esto: de dónde vienen estas cosas, estas medicinas, y me encantó. Pero pues, el cambio es como muy fuerte, porque tú llegas a una maloca, a una hamaca, al bicho, a que no hay baño, por ejemplo, y pues tú en Bogotá, nunca has pensado en eso. Nunca has cuestionado como esas cosas porque, además, en la pequeña burbuja de Chapinero, la pequeña burbuja de… yo vivía en esa época cerca al parque de la 93, porque pues todas las agencias estaban ahí y yo me iba en bicicletica… o sea, esos son unos mundos muy burbujas.
Aliens:
No y como pues, o sea… son otros mundos, el mundo urbano que es otro cuento.
Catalina:
Entonces, bueno, ya me fui y tal; y me cambió la vida, o sea, ¡a mí me encantó! Y estar con los Abuelos…
Aliens:
¿Te quedaste tres meses en el Brasil?
Catalina:
En Leticia. Sí, allá con los Abuelos, me quedé con ellos, me quedé haciendo el Mambe, me quedé investigando sobre las medicinas, sobre el Tabaco, sobre todo. Y después volví, y ahí cuestioné muchas cosas como de mi vida; entonces primero era como: no, yo no puedo seguir en una agencia, muchas cosas, pero lo hice muy como… bien pensado, porque tampoco podía salir así de una, pues tienes tu vida y tus cosas, entonces fue poquito a poco.
Aliens:
Sí, es una transición… ¿Cuánto tiempo duraste en ese proceso?
Catalina:
Como un año. Después me salió un viaje a Estados Unidos, a Nueva York, me gané allá una beca para estudiar fotografía y me fui a Nueva York, y yo me iba a quedar tres años en Nueva York y, tampoco, nunca había ido a Nueva York, entonces salí a Nueva York —y fue también otro shock— que fue encontrar también esta gran ciudad, en la que tú siempre has soñado, y que si eres artista, fotógrafo o lo que sea, llegas y encuentras lo que tú quieres en cualquier esquina, todas estas vainas. Y entonces, en ese momento, yo sí renuncié al trabajo, ya renuncié y, con las cesantías que tenía de todo ese acumulado de trabajo, fue que me fui a vivir allá a Nueva York, y la idea era estar tres años y esa plata a mí me duró ocho meses.
Aliens:
Sí, Nueva York es extremadamente caro.
Catalina:
Además, yo quería vivir en Bushwick y quería vivir en Dumbo y quería vivir en todos estos barrios gentrificados, que yo me acuerdo que yo estaba pagando en esa época, no sé $2.800.000 COP por un flat… por una vaina así súper…
Aliens:
Sí, 12 m2.
Catalina:
Que está todo podrido, o sea… Nueva York es terrible.
Aliens:
Sí, no es un plan.
Catalina:
Es muy terrible, pero uno tiene ahí en su cabeza muchas cosas.
Aliens:
No, tiene cosas chéveres, pero realmente no viviríamos en Nueva York…
Catalina:
No, es fantástico ir con plata, ir tres días, comer rico, comprarse unas cositas, ir a las exposiciones, es divino, todos los museos, los parques. Pero yo sí hice todo como pa’ moverme, yo me fui con la vida. Y pues yo estaba haciendo la pasantía con un fotógrafo que se llama Max Vadukul, que es fotógrafo de moda muy importante, y está como en unos mundos muy fuertes y es una persona… pues no es chévere, y también cuando llegas ahí pues te das cuenta…
Aliens:
Como de los egos desatados…
Catalina:
Un ego gigante, pero pues, a mí me fascinaba y hacía unas fotos divinas y me sirvió muchísimo —obviamente todo lo que yo les cuento me sirve muchísimo para hacer lo que hago acá— porque pues me da otra… como todas esas vivencias y formaciones y cosas…
Aliens:
Pues el camino lo va llevando a uno y eso es parte de los aprendizajes.
Catalina:
Y entonces, me acuerdo una vez que él me invitó a comer, “me invitó”, y llegó Woody Allen —era su pareja de esa noche— y entonces ahí está Woody Allen, comiendo conmigo en un restaurante en el Central Park, donde un agua costaba ¡no me acuerdo! Y al final ellos se enredaron ahí felices, y yo ahí, como la practicante fotógrafa recogiendo cables y cosas, y después se fueron. Y a mí me tocó pagar mi cuenta, o sea ellos no pagaron mi cuenta.
Aliens:
¿Pagaron la cuenta de ellos dos y la tuya no? Hay que cosa tan… qué gente tan grosera.
Catalina:
¡Y era mucha plata! O sea, ¿sabes? Y fue como… y ellos ni siquiera… son cosas que ellos no se dan cuenta, o sea, no fue de malos, sino que es su rutina, sus cosas normales de la vida normal: pagas tu cuenta.
Aliens:
Su manera de operar… Pero es como que eres la pasante, o sea, es un poco de conciencia ¿no?
Catalina:
Pero es gente que está…
Aliens:
Está en otro mundo.
Catalina:
En otro universo, en otro pensamiento.
Aliens:
Pero es una desconexión ¿no?
Catalina:
De la humanidad, un poco de…
Aliens:
Es un problema de conexión con el otro ¿no? O sea, es como de no pensar…
Catalina:
Del abrazo…
Aliens:
¡De la empatía!
Catalina:
De la empatía total.
Aliens:
Pero pues, eso es lo que pasa con los grandes egos, cero empatía.
Catalina:
Cero, cero. Y entonces, todo eso también a mí me empezó como a rayar y a ponerme a pensar. Y yo era como… Sí, me ponía a pensar y pensar y pensar. Y entonces ya después de todo eso, regresé… y claramente no quise regresar a Bogotá, porque ya había cerrado todo el capítulo allá, y me vine para Puerto Colombia, porque yo tengo familia en Barranquilla, y ahí fue que pasó todo Barranquilla, no sé qué, y en ese tránsito fue que aparecieron los koguis, cuando a mí me invitaron a un taller de tejido kogui, pero yo iba a hacer las fotos —o sea, cuando yo llegué acá, ¿en qué trabajaba? pues, de fotógrafa— y me salían cositas así: hazme fotos de este taller, hazme fotos de este evento; entonces yo estaba haciendo eso. Y cuando yo me encontré con ellos, con la familia de Agustín, con una Jaba que es una sabia, como la versión Mamo, y yo la vi, fue como… Me vi en ella un poco, ¿sabes? me vi muy cerca de ella, vi que era como mi abuela, vi que era como de mi misma familia, de mi mismo linaje, así como una cosa muy… cuando conoces a alguien…
Aliens:
Te sentiste identificada.
Catalina:
Me vi ahí, me proyecté. Y ya había tenido mucho contacto con los indígenas del Amazonas y todo esto, y ya estaba como fascinada con ese mundo; pero con los koguis fue… muy diferente. Cuando viví en Estados Unidos, pues yo tuve la oportunidad de estar con los indígenas del norte también, con muchos Abuelos de Dakota, sioux, con Abuelas… y me encantaron, pero nunca pasó eso. Nunca pasó eso, como esa empatía, como cuando conoces a alguien que te gusta, así. A mí me gustaron.
Y entonces la Jaba me entregó una aguja y entonces yo le dije: no mira, no quiero ninguna aguja, yo estoy haciendo fotos. Y entonces, después, el hijo que estaba acompañando a la Jaba me dijo: “No puedes hacer fotos”, y yo dije: ¿por qué? si a mí me contrataron para eso. Y me dijo: “No, porque mira, ella es una sabia, nosotros protegemos mucho la energía de los mayores. —Ah, le dije: ah bueno, tranquilo, no le puedo hacer fotos de su cara, pero puedo hacer fotos de sus manos haciendo tejido… no sé qué— Ah, sí”. Porque ya, como que aquí han tenido mucho problema con eso, viene la gente, les hace fotos, y las publican, hablando todo, y ellos se enferman. Y es una cosa energética muy invasiva, además no les pagan nada…
Aliens:
Es exotizante además… Y con la imagen… hay que ser muy cuidadoso con la imagen.
Catalina:
Sí, sino que a veces uno no… uno mismo; no lo ha interiorizado y no lo ha trabajado. Bueno, ese día pasó eso, y yo terminé tejiendo una mochila ese día, como desesperada, o sea, una cosa como súper adictiva, no había tejido nunca nada, ni crochet ni nada, y yo era ahí como: “¡Qué rico!”. Era en Fique, ese taller lo estaban haciendo en Fique, muy bonito, hice una mochilita, una mochilita chiquita. Y ahí, la hija de la Jaba que estaba, también nos caímos súper bien y ahí, ella cogió mi número, yo cogí el número de ella, y a los ocho días yo los invité a la casa.
Aliens:
Al sancocho en la casa.
Catalina:
A un sancochito, y ahí se hizo el puente con ellos, y primero fue como una relación muy, así, de amigos, como de conocer, y ya a los pocos días, meses, ellos me dijeron: “Ayúdanos a trabajar”, no sé qué, no sé qué, y ahí empezamos a hacer como los talleres de tejido. Lo primero que yo hice fue hacer talleres de tejido.
Aliens:
Y ellos bajaban a Santa Marta, Barranquilla, ¿o…?
Catalina:
Ellos llegaban a mi casa en Santa Marta.
Aliens:
Y ahí hacían los talleres en tu casa.
Catalina:
Yo buscaba lugares en Santa Marta, un hotel o un cafecito o cositas. Y… nos fue bien, nos empezó a ir bien. Yo lo que hice primero fue como sacarles a ellos la información importante, como de ¿qué es eso? Porque no era como la técnica, no era como el taller de macramé o como el taller de crochet…
Aliens:
De hacer mochilas, no era como el taller de hacer mochilas…
Catalina:
No es eso, es cómo, a través del tejido, se comunica; y es como su libro…
Aliens:
Una forma de pensar.
Catalina:
Es la forma de pensar en espiral que va avanzando y que, generación tras generación, esa ha sido como la entrega ¿no? de las Abuelas a las nietas, y esa es su medicina, es un rezo, el tejido es una medicina. Entonces a las niñas pequeñitas se les entrega el tejido cuando tienen cinco años y es un ritual. Entonces el Abuelo sube a la Nieve, consigue un cachito de estos Ciervos chiquitos, pule una aguja, así como punta roma, y se la entrega a la nieta. Y también el hilo es un hilo que tiene que ver con el hilo de la Abuela, que también tejió la Abuela; entonces ese primer tejido es como la creación —lo que yo siento que es el ombligo del Big Bang ¿sabes? de cuando también se junta el espermatozoide con el óvulo— ese impulso es lo que es como esa primera puntada; el hoyito primero del tejido.
Aliens:
Que es el centro de la mochila.
Catalina:
El centro de todo. Es el centro del mundo.
Aliens:
Es un ombligo, es que es un ombligo.
Catalina:
Es un ombligo. Entonces de ahí, tú empiezas a tejer, empiezas a tejer y el tejido es… nuditos, vas haciendo nuditos, vas haciendo nuditos, y el tejido se le entrega a las niñas para que ellas se concentren en la vida, básicamente. Para que encuentren ahí su misión, lo que necesitan, para que no estén… por ejemplo: para ellos es muy importante que uno no esté pendiente de lo que hacen los demás, sino que uno esté como muy en su camino.
Aliens:
Y con lo que decías hace un rato, pues de la importancia del estar en el lugar…
Catalina:
En la presencia.
Aliens:
Sí, tú no puedes en el momento, digamos, tejiendo, pues tienes que estar ahí; o sea, si te vas…
Catalina:
Si tú vas a una comunidad o si tú ves una Jaba, mira a Elena, todo el tiempo están ahí: tejiendo. Es algo que está y ya, y es una cosa que sí los está alimentando.
Aliens:
O sea, como que es la misma cuestión de hilar el pensamiento.
Catalina:
Es impresionante. A mí el tejido fue una cosa que me cambió la cabeza, la mente, la vida. Y la Jaba me dijo: “Bueno, ya aprendiste a hacer tu mochila pequeñita, ya aprendiste; haz ahora tu mochila”. Entonces, la primera mochila que uno hace, uno le pone un propósito, uno le pone un rezo; y esa primera mochila que yo hice la hice con un Algodón que me habían regalado súper delgadito; yo la empecé a hacer así, como en la inocencia, y fue como: “¡pucha! ¿cuándo voy a terminar de hacer esto?” entonces, me desesperé y… duré seis meses, la hice. Quedó hermosa, una cosa así… o sea, parecía una tela. Y cuando yo terminé esa mochila, apareció el papá de Mar, así: instantáneamente. Porque yo estaba pensando en eso, como que ya… Cuando yo los conocí, tenía una gran duda de ser mamá.
Aliens:
De ser mamá o no ser mamá.
Catalina:
Sí, como que nunca lo tuve como prioridad. Nunca, nunca, nunca, pero ya a la edad ¿no? el cuerpo ya te dice…
Maria Adelaida:
A mí me pasó lo mismo.
Catalina:
¿Como a los treinta y tres?
Maria Adelaida:
A mí a los treinta y cuatro fue como —porque yo siempre dije: no quiero tener hijos. No quiero tener hijos, no quiero ser mamá— y a los treinta y cuatro fue como: bueno tengo treinta y cuatro años, he dicho esto todo el tiempo, pero ¿estoy segura? tengo que reflexionar, porque ya en este momento si es ya…
Catalina:
Ya toca.
Maria Adelaida:
Ya es la decisión para la vida. Y yo siempre decía, cuando yo sea como —pues a partir de una residencia ahí que hice en Suiza, una pregunta que me hizo una pensadora, me dijo: “¿tú cuando estés grande de que te vas a arrepentir, cuando tengas sesenta años, de qué te vas a arrepentir?” y yo le dije yo creo que yo a los sesenta me voy a arrepentir de no haber tenido hijos— y a mí me quedó como esa vaina ahí, y dije: bueno tengo que pensarlo bien este año a ver si… tengo que pensarlo bien este año. Y apenas empecé a decir: “lo tengo que pensar bien”, quedé embarazada.
Catalina:
Se abrió el portal ahí.
Maria Adelaida:
Como que mi cuerpo fue como: “no, ni lo pienses, yo ya te tengo la decisión”. Y yo también pensaba que no podía tener hijos, yo pensaba que yo era estéril.
Catalina:
A mí me pasó, porque yo tuve un novio, cuando vivía en Puerto, un costeño allá, así el amor de la vida ¿no? que tú lo encuentras y dices: ya, me casé, voy a tener hijos, y lo pensábamos todo. Y estuve con él como cuatro años, un montón de tiempo, y nunca quedé embarazada. Entonces ahí fue que yo dije… De todas maneras, había algo ahí que yo siempre decía: “no, todavía no, de pronto no quiero, un poquito más, espérate”. Pero igual, estaba ahí y yo nunca… yo nunca planifiqué.
Aliens:
Perdón, pero… Mahui va con un hacha, va bajando… solo decimos, preocupaciones occidentales…
Catalina:
La primera vez que yo subí a la Sierra con Mar fue cuando ella empezó a caminar, como al año y dos meses que ya empezó a caminar, así como está Oriana, y yo me la subí a la Sierra. Los fui a visitar a ellos, que ellos vivían como por Selvatorium, allá arriba como a tres horas, nos fuimos las dos solitas. Y, esa subida es durísima, ella subió, subió, subió. Llegamos a la casita de ellos y había como cuatro chinitos así, más chiquiticos, y ya, yo me puse a tejer con la Jaba, me puse a hablar con ella; y cuando yo volteo a mirar estaba Mar —así como Oriana chiquitica— haciendo una guerra con los machetes, pero ¡eran así! y yo como… Y nadie les decía nada ni nada, y yo como: venga… le van a quitar la cabeza a la bebé…
Aliens:
¿Por favor les podemos decir a los niños que no jueguen con los machetes?
Catalina:
Entonces es lindo porque —eso también ha sido espectacular de la vivencia con los koguis— y es como los niños son muy adultos y saben usar las herramientas. O sea y… Mahui es un… ¡él hace todo!
Aliens:
Mahui, lo hemos visto, lo hemos visto con el machete…
Catalina:
Está en el monte, siembra, le trae todas las cosas a Agustín. ¡Tienen una fuerza impresionante!
Aliens:
Tiene una fuerza muy loca, sí…
Catalina:
Pero es porque… Es que ellos, los koguis, cuando el bebé cumple un año, ya no hay bebé.
Aliens:
Lo sueltan, ya no es bebé… No tienen concepto de infancia como nosotros.
Catalina:
No, no hay. No, porque ellos trabajan, ellos de una ya… ¿Tiene un año? ya la mamá no lo duerme, no le da comida, ya. Por ahí, donde él quiera.
Aliens:
Mire a ver qué hace…
Catalina:
Y es impresionante porque no existe ese tema del apego, y de que hay que leerle un cuento al bebé para que se duerma, y de que la mamá hasta los diez años con el bebé ahí…
Aliens:
Hasta los veinte…
Catalina:
Leyendo ahí, “ven y te duermes…” ¡Sí, hasta los veinticinco…! Entonces, yo siento que es importante las mitades.
Aliens:
Un equilibrio, un equilibrio…
Catalina:
Porque a ellos sí les hace falta el abrazo. Y crecen muy… digámoslo así… ¿cuál sería la palabra?
Aliens:
¿Desapegados?
Catalina:
No… Como que no les importan las cosas, un poco… como que no hay una cierta importancia sobre el cuidado de la vida humana, porque es común que se mueran también. En todo este tránsito de un año a cinco años pueden pasar muchas cosas… un accidente, pasa —pero también la mamá no está pendiente— o se come cualquier cosa, porque un bebé de un año no sabe distinguir, entonces vas y te comes un popó de marrano y después tienes una diarrea y te moriste y no supiste. Entonces es importante como…
Aliens:
Sí, hay que buscar también un poco un balance.
Catalina:
Y eso ha sido acá como… una cosa de las que estamos trabajando acá con ellos, con la familia directa, con las mujeres, es eso: el cuidado básico de bañar, de limpiar, de que no se necesita jabón —yo a Oriana no le echo jabón—. Porque sí me dicen: “Ay, es que no tenemos jabón”, yo les digo: no, es que no es necesario. El Agua, sí, un Agüita… Pero ellos tienen mucha agua.
Aliens:
Sí, o sea, un poco de cuidado.
Catalina:
El cuidado de un bebé, del aseo… porque sí, aquí hay bebés con muchos problemas de piel, con muchos problemas de las orejitas, de la naricita, de sus partes íntimas que ya… es una acumulación de que ya… no le limpias bien.
Aliens:
Porque al año ya…
Catalina:
Y además, porque al año la mamá ya va a parir otro. Entonces sí, ha sido lindo y ellas han aprendido mucho como el tema del cuidado del femenino, de la mujer, de que de todas maneras sí son… Sí son comunidades machistas, donde el hombre es como el que…
Aliens:
El que manda la parada.
Catalina:
El que manda y el que tiene que estar cuidado. Porque eso sí, pucha, los cuidan…
Aliens:
Los miman.
Catalina:
¡Uff! A los hombres sí, pues es el hombre… ¿no? Y también los Mamos, la sabiduría del Mamo… Y que eso fue algo que a mí me llegó también en el Amazonas, con las mujeres del Amazonas y como con todo el tema de las medicinas, porque realmente la medicina es la mujer. Y por ejemplo el primer Yagé, los Yagés eran una receta femenina, siempre lo daba la mujer. El Poporo, el primer Poporo, era mujer. Antes, antes, la que poporeaba era la mujer.
Aliens:
¿Ah sí? ¿Antes, antes, cuándo?
Catalina:
Mucho, mucho antes.
Aliens:
¿Mucho antes incluso de la llegada de los españoles?
Catalina:
Sí, mucho antes, mucho antes.
Aliens:
O sea, primero fue matriarcal y después fue mutando…
Catalina:
Después, por amor… ¡con su pareja!
Aliens:
Porque las mujeres somos muy… ¡pendejas!
Catalina:
Sí, y todo ha sido por el amor con tu pareja o con quien te enamoraste… La mujer entregó la receta del Yagé al hombre, entregó el Poporo al hombre, y entonces el hombre… La mujer no está pensando en el poder.
Aliens:
No, es que no, para nada, ¡menos mal!
Catalina:
Pues nosotras siempre estamos como en el cuidado, en la contención. Pero en cambio cuando el hombre coge esto, es como…
Aliens:
“¡Ja, mío!”
Catalina:
¡El poder! ¿no? El poder… de la sabiduría, de que con esto puedo hacer tal cosa. Imagínate un hombre, que nunca había tenido el Yagé, hace esto y lo entrega… ¡es too much! para un hombre.
Aliens:
Justo estábamos escuchando esta mañana —estamos transcribiendo una entrevista, una charla que grabamos de un Mayor del Putumayo— y él está contando su historia de cómo aprendió la medicina y tal; entonces él comenzó a tomar Yagé muy pequeño, pero estaba en la oscuridad, no sé qué, y entonces en algún momento comenzó… el papá le comenzó a mostrar el Floripondio, y comenzó a tomar Yagé mezclado con Floripondio; o sea es como: nivel…
Catalina:
Nivel de grandes ligas…
Aliens:
Nivel, nivel… Y él decía que, o sea, y son varios tipos de Floripondio que estaba tomando, entonces en el segundo —el Quinde— él decía que a él le apareció… que sus visiones eran como un Águila, que le salieron como alas de la espalda y que era una cosa muy poderosa, pero él decía que eso era una mentira; que eso era una mentira que le estaba mostrando la misma Planta; y pues, que lo que le hizo ver como todo ese asunto fue… entender que el poder no es eso, que no es como una cosa interna ¿no? Entonces tal vez, lo que pudo haber pasado, digamos, pues cuando los hombres tomaron esto, fue como que, esa primera visión no fue acompañada de otras siguientes y de la profundidad…
Catalina:
Que traen las Plantas…
Aliens:
Y ahí, pues, es como quedarse en la capa…
Catalina:
Además que yo siento que el masculino, o sea el hombre y el masculino, es una entidad, un ser, que no tiene la iniciación de una mujer de ser madre. O sea, cuando uno es madre uno entra en otro portal, uno entra en otra dimensión. Cuando yo no tenía hijos, yo no veía a los niños, o sea, uno es como en otra cosa. Entonces, yo siento que los hombres, como no tienen ese tránsito, los hombres son niños. Así tú seas el hombre más maduro, más sabio, más entregado, más sensible; tú siempre vas a estar en ese estado, porque no te ha tocado como ese tránsito de ese dolor de traer una vida y de sostener. Lo que decíamos, que es como me toca o me toca sobrevivir, y que esta vaina… progrese. Pero yo lo que siento es que —pues con el proyecto acá y con el camino con los indígenas del Amazonas y también, ahora, de la Sierra— somos iguales al final, como que las humanidades, pues, somos personas y lo que estamos nosotros rescatando es lo mejor de cada mundo para estar en un equilibrio. Porque ni ellos tienen el último saber, ni nosotros tampoco.
Aliens:
Exacto.
Catalina:
Estamos en esa juntanza y por eso, o sea, yo siento que es muy hermoso, ha sido muy lindo. Por ejemplo, tan solo el trabajo mío con Agustín sobre la pareja es fantástico. Es fantástico porque… porque somos una pareja.
Aliens:
¿Por qué? ¿es muy diferente a la experiencia de la pareja en la comunidad?
Catalina:
Claro, o sea, en la comunidad el tema de la pareja y del amor… el amor no existe, casi que no existe.
Aliens:
¿Pero tienen el concepto?
Catalina:
Yo pienso que algunos… es que está muy sesgado, está muy bloqueado, el tema del amor.
Aliens:
¿Como del amor romántico, digamos?
Catalina:
Del amor… de enamorarse. No es permitido, es como una cosa que ha sido como muy… es como: tú te casas con el que te digamos.
Aliens:
Matrimonios arreglados.
Catalina:
Siempre, y siempre ha sido por familias y por apellidos, porque así se han conservado los linajes, los linajes se conservan de esa manera.
Aliens:
Pero no es como una cosa… ¿Es un tema como incestuoso, de primos o algo así?
Catalina:
También, sí, también pasa. Lo que pasa es que ellos no tienen esa jerarquía, esas jerarquías en su estructura. Su estructura simplemente es más animal también, es como la manada, y dentro de la manada me gustó esta prima, y yo no sé que soy primo. Incluso pues pasan muchas cosas locas de mamás a hijos, de papas a hijas, porque simplemente ahí como que se van arreglando las consultas con los Mayores, porque simplemente el Pájaro y la Tierra dijo: “No, tienes que estar con tu hija”. Y esa fue la orden. Y unos es como: ¡¿Qué?! Pues, es como raro.
Aliens:
Pues, para uno es raro, pero…
Catalina:
Pero no, al final…
Aliens:
Sí, como que finalmente son maneras de existir y organizaciones sociales, que no… como que puede ser que una parte del proceso de tratar de mezclar y de ver unos sincretismos provechosos, digamos, también es deshacerse un poco de los juicios morales; porque a nosotros esto nos parece “mal” por un juicio moral, pero además creemos que hay una diferencia grande, digamos, es como… puede pasar lo que nosotros conocemos como incesto en nuestra cultura, es que aquí hay dos personas del mismo linaje que se juntan, pero lo que dijiste ahora es como, “el Pájaro dijo” ¿no? hay una intermediación también…
Catalina:
Del entorno…
Aliens:
¡Pero no importa! ¡Sigue siendo el papá y la hija! Sí, o sea, no estamos diciendo… Puede haber dicho el Pájaro, pero ¿porque lo dijo el Pájaro, está bien? Pero, o sea, como que hay un entorno más que humano, y ahí hay algo más que está en la decisión.
Catalina:
Y hablando… Digamos que, mira, yo llevo quince años ya en el mundo indígena, con la gente del Amazonas y con el Mambe y el Ambil, que básicamente pues es mi medicina, con la Abuela Coca y el Tabaco. Y bueno, ya después llegan… yo también hice el Camino Rojo —por eso tengo el Temazcal— y conocí a los indígenas del norte, yo he tomado todas las medicinas que tú me digas, ya las he probado, porque siempre me ha gustado ese mundo y he sido como muy abierta. Y tampoco es que me quedé cinco años tomando Yagé, no… vamos probando, vamos mirando, yo voy como cogiendo cositas. Pero cuando encontré a los koguis, que era lo que les contaba, fue como un espejo, fue como… yo vi a la Jaba y me proyecté ahí, yo me vi ahí, no sé… Ahí pasó una cosa que sentí y dije: estos son mis indígenas, yo dije: estos son mis antepasados, que fue lo que no sentí con el Amazonas y fue lo que no sentí con el norte, que yo estaba siguiéndolos a ellos mucho y también intenté… Es lo que pasa ahora con los indígenas del norte, el Temazcal es una ceremonia del norte, el que yo tengo es un Inipi Dakota, que es norteamericano, y que nosotros acá en el centro tenemos mucho el tema del norte ¿no? de lo gringo, nos ha gustado siempre…
Aliens:
Hay algo que nos gusta, sí…
Catalina:
Siempre nos ha gustado, entonces las marcas, el consumismo, Adidas, Nike, todo esto, siempre nos ha gustado tenerlo. Y pasa mucho en las medicinas, que todo el mundo sigue el Camino Rojo que es el camino espiritual del norte. Entonces, son un montón de rituales y de cosas que pasan todos los años, y que uno va haciendo para que te entreguen el Temazcal. Por ejemplo, tú tienes que hacer ocho años, dieciséis años, con ellos de un montón de cosas —que además son rituales fuertes— o sea, la danza del sol es un ritual que se ofrenda sangre, que a veces se matan personas, o sea, es como una cosa ya llevada a otra cosa… Y yo estuve participando mucho en eso, pero yo decía…
Aliens:
No era lo tuyo… no estabas ahí como conectada.
Catalina:
Y en esos encuentros siempre me encontraba con otros indígenas, y a mí lo que me gustaba era hablar con los Abuelos. A mí siempre me ha gustado es estar con los Abuelitos, que le cuenten a uno… siento que ellos son los que tienen como todo lo que uno necesita. Y ahí allá me encontré con koguis también, y entonces con los koguis a mí me pasó eso, como que me vi en ellos y vi que ellos eran como, pues sí, como de mi línea, de lo que yo busco, de lo que yo quiero… Y a partir de ahí se hizo la relación, y a partir de ahí, pues, he venido estudiando con ellos como todo el tema de las medicinas y de lo volátil…
Lo que pasa es que los koguis son una cultura que baja hace muy poquito, diferente a los arhuacos, que los arhuacos ya… Cada etnia acá en la Sierra tiene a cargo un elemento, cada etnia guardiana algo. Entonces los arhuacos están guardianando la Tierra. Entonces, si tú los ves, ellos son súper negociantes, comerciantes, tienen mucha Tierra, siembran… venden, venden todo. Entonces eso es como: ¡ellos son así!
Aliens:
Y los koguis ¿son del Agua?
Catalina:
Ellos son del Agua. Entonces ellos están bien arriba, en las cuevas, cuidando las fuentes de Agua.
Aliens:
Los nacimientos…
Catalina:
Exacto. Y entonces los wiwa —que son súper interesantes— los wiwa, que yo los conocí hace poquito, realmente. Cuando ya con Agustín nos dimos cuenta de que no éramos amigos y de que ya estaba pasando algo, pues nos asustamos mucho, porque es algo que no se puede, es prohibido en la ley de origen, no puedes juntarte con un no indígena, y más porque él viene de un linaje puro —él tiene un linaje Jaguar— entonces haz de cuenta, en su comunidad donde él vivía, es como un príncipe kogui y con él ya tenían muchos planes los Mayores: casarlo con la hija de una Saga. Entonces, cuando pasó todo eso, fue como ¡pucha! Y Agustín me dijo: “Vamos a hacer consulta con el Mamo, y si el Mamo dice que no… pues no”. Y yo dije: “bueno…” pues porque igual yo también estaba ahí… uno al comienzo también… uno está enamorado, pero pues igual…
Aliens:
Pues está en el respeto también, o sea, ya llevabas como un camino largo de conocer a la comunidad y de todo, y es como: “respeto las decisiones…”
Catalina:
Sí, yo sigo en esa línea… pero también era como: ¡Qué fuerte! hacer esos sacrificios… Entonces, la Abuela con la que yo trabajé y con la que inicié el camino y todo eso, ella quería casar a Agustín con su hija porque ella es Saga, y a ellos los casaron —a ellos los alcanzaron a casar—. Pero la Jaba ya ha estado mucho en este mundo de nosotros, y a los hijos de la Jaba ya les gusta este mundo de nosotros. Entonces ellos sí saben qué es enamorarse, ellos sí saben que no les van a poner a cualquier esposo o esposa, entonces ella se escapó… cuando la casaron con Agustín, como a los ocho días, se fue… Se fue. Y Agustín sí estaba… o sea, él estuvo con la familia de la Jaba como ocho años esperando eso. Porque así pasa, las Jabas cogen al chico, lo entrenan, lo educan como un hijo, o sea, lo cogen pequeñito para que tú, como mamá, tengas un buen esposo para tu hija ¿no? Y eso me parece que es chévere.
Aliens:
Eso está bueno, es bien interesante.
Catalina:
Eso es bonito, porque al final tu hija no se va a juntar con cualquier aparecido, sino que ya es un hombre que tú has educado…
Aliens:
¡Entrenado por uno!
Catalina:
¡Por ti misma! Y Agustín… eso fue para él como algo muy fuerte porque él estaba esperando era eso. Y justo como en ese momento… Yo ya lo conocía desde mucho tiempo atrás, cuando yo vi a Agustín por primera vez yo me enamoré instantáneamente, pero él era muy joven, tendría qué ¿dieciocho años por ahí? muy joven. Pero yo lo vi y dije: ¡wow! qué kogui tan… ¡me encantó! era como: ¡qué lindo! Y él estaba como sentado con un montón de niños y me pareció muy hermoso, su energía, todo; y una amiga se dio cuenta como de toda esa escena y me dijo: “Pilas Catalina, ahí no se puede hacer nada”. Y me explicó todo, porque en ese momento yo apenas estaba ahí… aprendiendo a tejer.
Aliens:
“Haciendo mis tres vuelticas de mochila…”
Catalina:
Sí, yo ahí estaba, y yo le dije: “Ah no, todo bien”. Eso cuando uno ve a alguien que le gusta y ya… y ya, pero siempre fuimos amigos, entonces, cuando ellos iban a los talleres, iba Agustín y siempre… amigos muy lindos, como mucha empatía. Y cuando ya pasó eso —que la hija de la Jaba se escapó— justamente yo estaba en este tránsito de esta Tierra, de este proyecto; que fue cuando yo les dije a ellos: no, hagamos algo chévere, porque si no yo me voy al Amazonas, o sea, ya siento acá en la Sierra que estoy haciendo lo mismo, lo mismo, lo mismo; ya quiero hacer algo importante. Entre esas, pues, tener bebés o tener familia, o bueno. Pues ahí ya estaba Mar, que ahí fue un rezo raro que hizo la Jaba, que el papá de Mar se fue, pero bueno, pues ¡todo es perfecto! Y entonces cuando ya pasó eso, Agustín me dijo: “toca ir donde un Mamo, que es muy importante para consultar”, para no sé qué, para que todo esté bien, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla… Y en ese momento, en ese tiempo, yo me di cuenta que estaba embarazada de Oriana, entonces ahí sí ya fue como: que el Mamo diga que sí, porque yo no me voy a volver a aguantar pues estar sola con otro bebé ¡y de un indígena! O sea, ¿no? como que ya pasó una vez, pero yo sí tenía muy claro que no quería volver a estar de mamá soltera. Y fuimos y no, él Mamo dijo: “sí” y, de una, nos casó.
Aliens:
O sea, fueron a consultar y salieron casados.
Catalina:
Nos casó, nos dijo: “toca casarlos porque o si no… —pero nos dijo— va a estar dura la cosa, tienen que estar firmes porque eso va a ser…”
Aliens:
¿Cómo fue para la familia de Agustín?
Catalina:
La familia de Agustín fue muy bien porque ellos son bien bonitos; o sea, es una familia diferente, son muy alegres, o sea, casi siempre tú ves a los koguis y son como… serios, y la familia de Agustín es especial, ellos son muy alegres, son muy dados a hacer amigos y todo; y la familia tiene un montón de hermanas y todas las hermanas siempre como muy queridas, entonces, por el lado de la familia de él, fue como bien. El problema fue con la Jaba, que ella sí… para ella fue como: “Catalina me traicionó” ¿no? “Catalina me quitó mi…”
Aliens:
A mi familia…
Catalina:
¡Mi esposo! Mi cuasi-esposo.
Aliens:
Mi plan…
Catalina:
¡Mi plan! Mi plan de vida, porque mi hija se fue y ahora Catalina me hizo esto, entonces eso fue duro. Además, porque es una Saga y tiene poder espiritual.
Aliens:
Claro, claro…
Catalina:
Y entonces ahí empezó una guerra espiritual ¡dura!
Aliens:
Entre… entre… ¿Contra ti?
Catalina:
De la Jaba contra nosotros; que ahí involucra a todo, involucra a la casa, involucra a los niños… Entonces nosotros estuvimos enfermitos un tiempo… ¡Yo nunca me enfermo! Pero es todo ¿no? No es solamente que ella haya rezado, sino que la situación te enferma; sabemos que todas las situaciones en las que uno está como emocionales, pues afectan directamente tu salud y… nos enfermamos. Pero pues, al final, como que todo salió bien. Igual ahí continúa, pues ahí siempre están ellos, ahí como haciendo ruido.
Aliens:
¿Pero cada vez se va silenciando un poco el ruido?
Catalina:
Yo siento que va a haber un momento en que ella va a volver, y los Mamos dicen: “No, la Jaba va a volver…” porque pues hay un vínculo fuerte de todo tipo, y simplemente son cosas que el tiempo va sanando, porque pues, para ella fue duro… y pues yo siento que… ¡pues sí!
Aliens:
Claro, es lo que decías, es su plan de vida, pues es lo que está… o sea, ella construyó ese plan de vida durante años.
Catalina:
Y es una señora, es una abuela, entonces has de cuenta: a nuestras mamás, uno llega ahí con un plan raro, y ellas ahí mismo van a decir: “¿qué te pasa…? Loca…” ¿no? Porque, además, son súper conservadores en sus pensamientos, en sus ideas y, sobre todo, en la ley de origen indígena que dice que tú no te puedes salir de ahí. Ya lo dijo el Mayor, Serankua y todos los de atrás, las Piedras…
Aliens:
Igual, pues, Oriana digamos que es la manifestación también de unos cambios que están pasando y como igual esa intención…
Catalina:
Es el tiempo, es el tránsito de las cosas, que estamos viviendo ya todos como humanidad, como cultura energética…
Aliens:
Y porque, digamos, hay una intención de los pueblos de la Sierra de bajar a compartir unos conocimientos con nosotros en este momento.
Catalina:
Sí, entonces, eso que les contaba yo que los indígenas koguis bajaron hace poco, pues ellos sí han manifestado que ya la cosa está tesa —porque antes estaban los Mamos allá arriba rezando ellos solitos con sus algodones y ya la Tierra…— pero ellos sí han dicho: Es que la cosa está tesa, y estamos viendo cosas muy fuertes, necesitamos que ustedes nos ayuden si queremos transitar a otra cosa… sino todos nos vamos a ir al carajo pronto.
Aliens:
Hay que agrandar como la intención.
Catalina:
Sí, la fuerza. Entonces ellos sí tienen la intención, y los Mamos, pues, con los que nosotros trabajamos —el Mamo que viene mañana es hermoso, abuelito, abuelito, abuelito, que es como la dulzura y la inocencia así hecha persona. Es muy lindo—. Y sí, yo siento que nosotros estamos acá para eso, para compartir esas cosas buenas. A mí lo que más me gusta de los koguis es esa presencia, lo que yo les digo, la medicina es la presencia del día. Nosotros, al contrario, pues estamos como muy hacia el pasado, hacia el futuro, planeando. Pero ellos sí están… Su vida es el día, y lo que pasa antes del amanecer y lo que va a pasar después del amanecer; o sea, antes del amanecer a las tres, cuatro de la mañana, se está entregando todo lo que uno tiene que hacer durante el día; y ellos son seres del Pájaro, ellos hablan con los Pájaros, los Pájaros son sus mayores Mamos, sabios. Acá en la finca hay dos Pájaros que son los que hablan aquí todo el tiempo con Agustín; yo no logro escucharlos…
Aliens:
“A mí no me han hablado todavía…”
Catalina:
No, te lo juro que yo soy muy sensible, y soy muy entregada a saber cómo, y yo sé cómo hacen los Pájaros, y ese Pájaro no logro escucharlo. Y Agustín me dice: “¡Mira!” Y yo no lo escucho ¡no lo escucho…! Porque él es el que está todo el tiempo leyéndote el pensamiento, entonces Agustín dice: “¿Qué pensaste? —tal cosa— Ah, el Pájaro dijo que sí, el Pájaro dijo que no”, y es fijo eso. Entonces, eso a mí me parece que es ya… una tecnología muy evolucionada, hablar con los Pájaros que te rodean y que te digan qué tienes que hacer en el día. O sea, eso es ya como… te quitaste un montón de trabajo de encima porque ya vas a la fija, los koguis van a la fija.
Aliens:
¿Y digamos hay momentos del día de hablar con el Pájaro? O sea, como que ¿el momento de hablar con el Pájaro es ahí como del amanecer?
Catalina:
En ese momento se entregan unas informaciones, pero el Pájaro puede hablarte en cualquier momento, dependiendo de tu pensamiento.
Aliens:
Está ahí pendiente siempre. ¿Y cada persona tiene un Pájaro? O sea, ¿es un Pájaro por persona?
Catalina:
No. No, no, no, es un Pájaro que puede ser… el papá, el tío… del mismo Pájaro.
Aliens:
El que pasa por ahí, digamos. Pero digamos, ¿para Agustín es el mismo Pájaro todos los días? o sea, ¿es una relación con un Pájaro?
Catalina:
Acá… él dice que acá vive el Pájaro sí, pero eso se lo podemos preguntar a él. Porque de pronto es un Pájaro que baja y vuelve, o que viene solamente… yo creo que es un Pájaro que está acá, que vive acá.
Entonces, eso es como muy importante con ellos. Es muy, muy, muy importante tu vida antes de llegar al mundo, como la concepción, como todo el tema de qué pasó antes. Todo lo que pasó, así como desde seis meses antes de tu mamá quedar embarazada, todos esos eventos y hechos influyen en lo que vas a ser tú y lo que te va a pasar, y sobre todo en lo que te vas a enfermar. Ellos dicen que todo, todo, todo, todo, todo; y cuando estuviste dentro de la barriga, tu parto, y los momentos importantes así de tu vida, como tu primera relación sexual, tu menstruación, tu primera eyaculación, todo, todo, todo eso, tú lo tienes que tener como muy claro y muy archivado, porque esos son los códigos con los que ellos trabajan en el momento en que tú te enfermes gravemente, por ejemplo. Entonces, cuando alguien viene a una consulta con un Mamo y te encuentra algo, él te va a preguntar: “¿Qué te pasó con esto, qué te paso…?” Y es porque ellos son guardianes del Agua y son guardianes de los fluidos; entonces, por ejemplo, la sangre, el semen, la orina, el popó, los mocos, las uñas… todo lo que contenga tu ADN es una cosa con la que ellos trabajan y te van a decir exactamente qué pasa. O sea, eso a mí me parece fabuloso.
Y sobre todo en las mujeres, la menstruación, la luna, pues con eso ellos pueden hacer y deshacer. O sea, eso es algo con lo que tiene que tener mucho cuidado una mujer cuando ya es consciente de eso. Y nosotros, como occidentales, pues eso son hechos médicos aislados en los que… ¿Qué pasó con tu primera menstruación…? uno se acuerda exactamente porque eso es una sensación y eso es súper importante como guardarlo, encapsularlo y que tú lo tengas; pero, por ejemplo, tu papá o tu mamá ¿qué hicieron? —no pasó nada—. Los koguis sí hacen una ceremonia, están cuatro días conteniendo esa sangre y haciendo, porque de ahí, por ejemplo, depende el éxito con tus relaciones…
Aliens:
¿Y ellos tienen eso, por ejemplo, de que las mujeres cuando están menstruando no pueden cocinar?
Catalina:
Sí, en las comunidades hay una casa de luna. Y las chicas se van allá toda su luna, y están con la abuela tejiendo y están ahí en un trabajo espiritual. Porque la luna y la menstruación es un momento fuerte para el hombre, para la mujer no, no nos pasa nada, pero si tú cocinas con la luna —sobre todo tus primeros dos días, tres días, que uno tiene mucho sangrado— enfermas a las personas. El hombre se puede sentir cansado… depende del hombre, hay hombres que no, pero hay hombres que sí son más sensibles, te puede dar gripita, te pueden doler los huesos… Ellos dicen, ellos tienen una cosita y es que andan con un limoncito porque no saben quién cocinó, cuando comen por fuera el limoncito corta un poquito el efecto. Porque uno a veces come en el restaurante y uno no sabe… pero esas cosas pasan; y cuando uno ya sabe pasan más, porque pues también está ahí el trabajo del pensamiento. Entonces ese tema de los fluidos es muy importante.
Y bueno, todo esto son cosas que yo he ido aprendiendo, ellos no me lo han dicho, nada…
Aliens:
Uno va observando…
Catalina:
Uno va recibiendo la información a través de la medicina, y a través de lo que telepáticamente ellos pueden hablar, porque pues, Agustín no habla bien español, o sea, no te puede explicar nada, y la Jaba y los Mamos menos, ellos sí no hablan español. Entonces, todo lo que yo les puedo decir es, como estos nueve años que he estado con ellos y que les puedo decir: mire, esto es el tema de los ruidos, el tema de estos momentos importantes, y como estoy con ellos en las consultas —porque yo soy también la que traduzco del medio-kogui al medio-español y después al español— pues ahí yo me doy cuenta también como de todas esas cosas que pasan.
Aliens:
Oye, ¿y cómo es la relación de las mujeres con la Coca?
Catalina:
Bueno, la mujer es la que cuida la Coca.
Aliens:
La que cuida la Planta
Catalina:
La mujer la siembra, la cosecha… le cosecha la Coca al hombre para que el hombre siempre tenga con qué mascar. En los koguis la mujer no, no mambea. Para ellos eso es ser como… lesbiano.
Aliens:
Es como una reiteración ¿no?
Catalina:
Porque es que tú ya eres Coca.
Aliens:
Tú ya eres Coca, exacto.
Catalina:
La mujer ya es Coca. La mujer ya es ordenadora, la mujer ya es cuidadora. A mí me fascina el Mambe y yo soy mambeadora, pero para que me entregaran el Mambe los abuelos del Amazonas, eso fue una rogadera, porque yo quería que me lo entregaran y tal. Y Vicky, que es la del Amazonas, que es una mujer Abuela que tiene su maloca de Mambe y que es algo raro, porque no las dejan, llegamos a… De un tiempo para acá, pasa todo este tema de las medicinas, pero también de un tiempo para acá, pasa que el hombre está desenfocado en temas de placer y en temas de alcohol. Entonces las comunidades del Amazonas se fueron a la porra porque los hombres están borrachos. Y entonces las mujeres, las Abuelas, empiezan a entrar a los mambeaderos porque necesitan conectarse con los Abuelos y decirles: “Es que ustedes no pueden estar así en este desorden”. Y esa fue la manera en que la mujer entra y habla. Porque además, en un mambeadero, para que te dejen hablar como mujer, pues a mí me pasaron como siete años. Yo iba a decir algo y: “Usted es una mujer, además una mujer occidental, usted no tiene palabras, usted no sabe usted la medicina”. Y es verdad, al final uno cuando empieza, ellos dicen: “Tienen que pasar tres, cuatro años para que el Mambe empiece a hablarte y el Ambil también empiece a hablarte”. Que tú tengas como el poder… porque es delicado, o sea, es delicado todo lo que uno habla con Mambe, ellos dicen “amanecer la palabra” ¿no? todo lo que se habla, cuando uno mambea, y más así con Mambe y Ambil, es como una cosa que hay que amanecer, porque la medicina después te cobra si no lo haces.
Entonces, cuando a mí… Como mujer en las comunidades indígenas, el proceso ha sido lento. Yo tengo amigos hombres que, en un año, se van y se suben y hablan con raimundo y todo el mundo, porque son hombres. Pero, por ejemplo, cuando yo estaba con la Jaba, y yo era una mujer mayor de treinta años, sin hijos… ¡Eres una bruja! Una bruja miedosa y nadie te va a recibir, y los Mamos saben y no te quieren ni hablar. Porque esta vieja ya no…
Aliens:
No sirve…
Catalina:
Está con otras relaciones.
Aliens:
Otras energías…
Catalina:
Entonces el tema es tan fuerte que, por ley a la mujer se le quita el poder apenas se desarrolla, y ¿cómo se le quita?
Aliens:
Embarazándola.
Catalina:
Volviéndola mamá. Y eso es súper fuerte, porque los Mamos son los que embarazan de una a las chinas, y los Taitas, en el Amazonas y acá.
Aliens:
Y es que ese es un proceso… Es muy loco que sea el mismo proceso —de desempoderamiento de la mujer— en este tipo de comunidades y en el capitalismo, o sea, el capitalismo es igual. Es que el poder sobre el cuerpo de la mujer es muy terrible.
Catalina:
Es igual. Entonces, una mujer que tiene la potestad sobre su cuerpo, y que ha sido capaz de desarrollar sus habilidades y sus cosas ¡y su poder! como mujer, sin un hombre, y que no ha tenido hijos, es una mujer… empoderada.
Aliens:
Y son las brujas.
Catalina:
Y somos las brujas.
Aliens:
Como en todas las culturas. La bruja mala.
Catalina:
Y eso es a lo que más le temen los Mayores, porque nosotras somos quienes los cuestionamos. Entonces yo me siento con los Mamos y con los Abuelos, y yo de una los voy a cuestionar, es que a mí no me vas a venir con bobadas. Y además es que los Mamos empiezan es a coquetearle a uno, y uno es como: ¡Ay, mi amor! ¡¿tras del hecho?! Yo ya no tengo 20 años. Me pasó mucho. Porque es de una, ese acercamiento a quitarte tu energía, quitarte tu poder; y entonces una de las misiones también es… Por ejemplo, Elena, pues ella es una mujer que hace rato tenía que estar preñada, y le dije: “¡Pilas china! Estudie… ¿usted qué quiere?” Y ella quiere estudiar y no quiere estar detrás de un Mamo, detrás de un chino ahí, dependiendo. Todas las hermanas de Agustín ya tienen hijos, ella es la única hermana que está sola. Pero ya hay indígenas que están en ese camino.
Pues ¡imagínate! Si una mujer occidental —nosotras que no hemos tenido esos cuidados en todo nuestro desarrollo, y que hemos podido— ¡imagínate una mujer indígena que cultive ese poder!
Aliens:
No, pues vuela…
Catalina:
Pues es una tremenda sabia, una tremenda Chamana, una tremenda Curadora.
Aliens:
Y además es que es hora, como que nos ha llegado muchas veces esa información, desde hace como quince años, de una necesidad de volver al tiempo de las mujeres —que además es como el tiempo de la oscuridad—. O sea, como que el hombre es el poder de la luz y tarará, pero que ahorita la Tierra necesita como volver al momento de la oscuridad para poder rehacerse, al recogimiento de la oscuridad. Entonces, pues chévere como ver, en esos pequeños momentos en los que uno ve pistas, que tal vez sí se está dando el giro…
Catalina:
Pero entonces, sí, ese es el cuento, como que a mí me ha tocado ocho años: “Ay, por favor, suéltame un poquito de información…” y llega un hombre, además porque a los hombres occidentales, civiles allá en la comunidad, pues, los aman, imagínate ¡todas las indígenas son enamoradas! Sí, entonces te consienten mucho, te entregan mucho.
A mí me pasó aquí en el proyecto, con los primeros socios que tuvimos, que la Jaba misma puso un hombre muy hermoso, muy guapo, muy fuerte; y pasó que él ya se dio cuenta de otras cosas y se quedó por ahí, con ese poder de: “Yo soy el Mamo”, porque la Jaba le dijo que él era Mamo, ¡le dijo! y a los ocho días de haber conocido a un kogui… Yo le digo: “no mi amor, mi amor…” O sea, es que ¡pucha! ¿tú sabes cuánto dura un Mamo en una cueva? Nueve, diez años para decir que es Mamo ¡Y no dice que es Mamo! O sea, el Mamo más Mamo no tiene sombrero, ellos están en otra…
Entonces la mujer es… sí, la mujer está ahí como pordebajeada, tenga hijos, lave la ropa y cocine. Ya, eso es lo que tú haces. Y las funciones sí están muy…
Aliens:
Muy divididas.
Catalina:
Sí, con Agustín es como: “mira, yo no te voy a lavar la ropa, y yo cocino rico a veces, cuando yo quiero”. Y él es como, súper preocupado, porque es como: “¡Yo tengo que comer! ¿cómo voy a comer?” Le dije: “mira, pero yo estoy acá, estoy cuidando a la niña, estoy trabajando”. Él es muy lindo porque, pues sí, él tiene la apertura y quiere aprender otras cosas; pero tiene su ADN, que toda la vida ha tenido ocho hermanas que le han lavado la ropa y que le han dado de comer. Pero su mamá fue una buena madre y le enseñó a él muchas cosas, Agustín lava su ropa y cocina muy rico, pero porque su mamá… eso es trabajo de la mujer, un buen hombre es trabajo de la mujer.
Aliens:
Total.
Catalina:
Lo que pasó cuando yo me mudé acá, que yo vivía sola con Mar, las dos solas en nuestra casita tranquilas, y que yo compraba mercado para mí y para ella y todo era controladito, y las cuenticas… Cuando yo me mudé acá fue re-loco, porque se mudó la Jaba con todos sus hijos, y yo era la mamá y el papá de toda la familia y yo decía: ¿cómo vamos a hacer?
Aliens:
¿De dónde?
Catalina:
Claro, pero entonces es muy lindo porque es esa abundancia de la tribu.
Aliens:
De la tribu, sí… todo empieza a fluir y a pasar.
Catalina:
A pasar para sostener eso; y ellos son así, por eso los indígenas son tan chéveres. Y por eso el Amazonas, para mí, es más favorito todavía porque es un lugar más abundante. En el Amazonas hay mucho pescado, hay muchas matas, o sea, todo es alimento, todo es fruto. Entonces uno allá… yo llegaba allá… ese mes que yo me quedé, ellos me mantuvieron el mes, y yo les decía: pero ¿cuánto te debo? “Nada, no se te ocurra… cómprate una sartica de pescado en el mercado”, entonces era como ¡wow!
Entonces eso es lo que es muy bonito; porque uno como occidental y como en esa estructura de esas micro células, uno está muy medido, es el mercado medido… y tú pones la mitad y yo pongo la mitad, y si no pasa entonces me pongo bravo…
Aliens:
Es el raye del capital que nos tiene, pero ¡jodidos!
Catalina:
¡Es horrible! Entonces, soltar eso para mí fue como lo más rico, lo más liberador. Haber soltado ese pensamiento. Entonces aquí ya… como ves, así, tú llegas traes tus cosas y vamos generando la abundancia; que siempre haya. Sí, la familia es grande y comemos harto ¡y ya! Para mí antes era difícil, era como muy: ¿cómo vamos a hacer? y aquí a veces llegan todos los hermanos de Agustín, todos… ¡al tiempo! Y ¡juepucha! se meten ahí, sacan yuca, ellos traen plátano, hay pescado y van y pescan, se mata un pollo… y se hacen unos sancochos ¡divinos! deliciosos, y no está uno ahí en esa carencia. Nosotros [en occidente] estamos en el pensamiento desde la carencia…
Aliens:
En el espíritu de la carencia… ¡Eso es importantísimo de transformar!
Catalina:
Y eso hay que irse al otro lado. Yo duré casi un año transformando el espíritu de la carencia, y cuando ya lo transformé fue que acá empezó a llegar gente y empezó a fluir. Antes era como… yo era preocupada y desde que ya solté, ¡Ya!
Aliens:
Pero es bien difícil, sí.
Catalina:
Es difícil porque nosotros estamos ahí en eso. Es difícil, pero es espectacular.
Aliens:
Es un trabajo muy importante además, porque eso transforma todo. No solo como el tema de lo que dices —del mercado y de comer y de mantener— sino… todo, la gente que llega, el trabajo, el pensamiento, el clima, todo. Entonces sí es como todos los días acordarse como: Uff, abundancia… a-bun-dan-cia.
Catalina:
Y lo que ellos dicen es eso: “Piensa bonito en tu corazón”.
Aliens:
“Piensa bonito en tu corazón”.
Catalina:
Es la medicina de Aluna janchagachey, “Siente bonito en tu corazón”. ¡Y ya! Ellos dicen: “¿Ustedes por qué viven preocupados, viven malgeniados, viven pensando que no van a tener?” No, ellos… en el pensamiento de los indígenas nunca va a haber eso.
Aliens:
Nunca hay carencia…
Catalina:
No hay carencia en su cabeza, no existe.
Aliens:
¿Existe el “no”?
Catalina:
Sí, claro.
Aliens:
Porque digamos, por ejemplo, en Indonesia el “no” no existe.
Catalina:
Todo tiene que ser sí.
Aliens:
Sí, o sea… es raro. Es como ya demasiado del otro lado; es como, todo bien, pero…
Catalina:
Pues es que el equilibrio es importante. Por eso también con ellos al comienzo era fuerte, porque yo pedía… ya empezaron a llegar las donaciones de cosas, entonces llegaban los aceites, llegaban los arroces y eso se acababa en dos días. Entonces yo les decía: acá no es como la Sierra, acá no tenemos una mata de arroz, no tenemos una mata de aceite; porque el concepto de ellos es ese: la Tierra es infinita. En la Sierra… ¡imagínate una finca de ellos! Agustín dice arriba: “mi papá dejó finca hasta el nevado”. O sea, es una cosa que ellos ni siquiera nunca van a ver, es infinito y lo siembran. Entonces no existe que va a faltar. Pero pues, ellos todos los días comen yuca, malanga, plátano y listo, y su pollo; que es suficiente, es divino. Pero entonces acá yo le dije: “acá no hay mata de arroz, no hay mata de cosas que nosotros comemos”, entonces ahí ellos: “Ah… ya entendí”. Porque se comen todo el mismo día; y si al otro día no hay, tampoco les importa. Al otro día se acabó la mata de plátano, y no les importa, hacen un ayuno y no pasa nada. Entonces es chévere, es como… aprender esos balances con ellos ha sido interesante. Pero sí, nosotros estamos en una burbuja muy mamona, en un sistema y un ciclo muy bobo, muy desgastante.
Aliens:
Sí, nosotros hemos estado hablando sobre por qué estamos… o sea, por qué llegamos como a esto, a este proyecto. Y nosotros estamos mambeando hace poco, casi dos años… Y cuando llegó el Mambe sentimos una conexión durísima…
Catalina:
El Mambe es un placer… Es que él te estructura. Y te coge así, te encuaderna así como tan bonito ¿no? Es espectacular. El Mambe para mí es wow, es wow, wow. Y el Poporo —si eres hombre y que puedes tenerlo— el Poporo ya es la varita mágica que te va a empezar a hacer cosas, el Poporo es fantástico. Es súper fantástico porque es ya… esa herramienta de todo lo que tú vas cogiendo ¿no? por eso todo el tiempo ellos están cogiendo, así, y escribiendo, ese es el libro: el Poporito. Vas ahí… es Coca también igualito, tiene el mismo efecto. Pues es más fuerte porque lo usan con cal, y yo una vez probé eso, y eso es como perico. El mismo efecto, pero así.
Aliens:
¿Y lo que se raspa del Poporo es la calabaza? ¿Lo alcalino es la calabaza?
Catalina:
No…
Aliens:
Lo alcalino es la concha…
Catalina:
Te pones el Hayo seco, la hoja de Coca, y adentro del Poporo se pone la cal.
Aliens:
La cal de las conchas cocinadas.
Catalina:
Y el palito es… la baba, o sea, cuando ellos se ponen acá el Hayo, sale acá una baba. Ellos cogen eso y empiezan, es como el jugo de los dos. Y eso se va secando.
Aliens:
La baba se va sumando, o sea es como una capa que se va agregando…
Catalina:
Una capita del Hayo con esto, con la cal…
Aliens:
¿A qué se va agregando?
Catalina:
A la calabaza. La calabaza es la base.
Aliens:
O sea, no se raspa la calabaza, sino que se le agrega.
Catalina:
Se le agrega. O sea, Agustín ahorita te puede mostrar una calabaza sola y la calabaza con todo el… con el mapa, es el cuaderno.
Aliens:
Es el cuaderno, es el apunte.
Catalina:
Entonces hay un proyecto súper lindo que yo tengo, artístico, pues yo hago cositas… Todo esto es más artístico.
Aliens:
“¡Yo todavía hago arte…!”
Catalina:
Sí, no crean… Si, esto es artístico y pues también como para… pues que no sea una apropiación cultural y todas estas vainas, que ahora todo el mundo es: “Ay, te estás apropiando” con todo…
Aliens:
No… es que es metabolismo, uno está metabolizando, entendiendo…
Catalina:
Esto es una experiencia viva. Yo quiero volver a que la mujer tenga el Poporo. O sea, a mí… la verdad a mí no me gusta, eso es muy fuerte. Pero, por ejemplo, que sea como un diario en donde tú guardas los mejores momentos. Porque el Poporo es como una biblioteca, es un libro. Y pues, según lo que yo he logrado escucharle a las Abuelas, es que la mujer lo usaba como un diario. Como eso cuando uno era pequeñito, que tú tienes tu diario y que vas guardando todas las cosas; a mí me parece hermoso. Nosotras, como occidentales, coger el Poporo —no por poporear ahí como man…— sino coger tu Poporo como para guardar los cuentos, las historias, las vivencias, y todo lo importante que tú tienes, por ejemplo, con una hija: Te salió el dientecito en este día, o te pasó esto… no sé qué; y guardarlo, como una urna, y cuando esté grande dárselo. Cuando ella ya esté grande, que ya tenga su menstruación o que ya pueda tener su Poporo, dárselo… y así, irlo pasando.
Aliens:
O sea, sería como digamos, el día que le salió su diente…
Catalina:
Tus cosas importantes.
Aliens:
Te metes la Coca, piensas en eso…
Catalina:
Sí, en eso. Lo guardas, lo escribes.
Aliens:
Le das ese… esa intención, ese recuerdo.
Catalina:
O tu hija un día te contó una historia muy bonita, un cuento —que pasa mucho que a uno se le olvida todo— tú lo guardas ahí en el Poporo, y el Poporo es para eso. Cuando ya la otra persona lo puede coger, te va a llegar ahí como esa información. Me parecería lindo tener uno su Poporito.
Aliens:
Lo máximo… divino.
Catalina:
Tenemos con una amiga ese proyecto…
Aliens:
Es un proceso de escritura que no pasa por el papel…
Catalina:
No convencional. Los koguis no tienen escritura.
Aliens:
Ni por el lenguaje… O sea, es como sólo pensamiento e intención.
Catalina:
¡Sí! Está ahí. Es como una cápsula, está ahí.
Aliens:
Y, de nuevo, es como materia manifestándose sobre materia.
Catalina:
Los koguis son muy encapsuladores de todo, ellos encapsulan en cosas.
Aliens:
En objetos… en la mochila…
Catalina:
En la mochila, en el Poporo, en el Algodón, en las fibras… y cuando quieren comunicarse directamente con la fuente para hacer los trabajos van y ponen eso en la Piedra, van y ponen eso en el Agua. Y por eso es que uno dice: “pero ¿por qué no me está sirviendo la cosa?” Es porque nosotros no tenemos el medio.
Ellos dicen: “Ustedes son súper agradecidos, son muy agradecidos, tú eres muy agradecida muy linda y eres agradecida con el alimento que comes… pero ¿tú dónde lo estás guardando? tú lo estás echando al aire”. Y uno reza al aire ¿no? y nos enseñaron a hacer oraciones al aire; y la Tierra es un ser vivo, es un ente con ciencia y con cosas, que necesita que tú te comuniques. Entonces por eso las Plantas son muy importantes, porque ahí estamos haciendo un medio con ese mundo. Por eso las Plantas de poder, el Mambe, el Yagé…
Aliens:
¡Exacto! Es comunicación.
Catalina:
Estamos haciendo un puente para poder comunicarnos con esta Tierra madre que es más grande que todos.
Aliens:
Exacto, y como ser parte del gran… del Pensamiento que es uno solo.
Catalina:
Exacto, y entonces, por eso el Pagamento. Tú vas y en el Algodón impregnas todo ese pensamiento, toda esa energía, todo lo que tu necesites, tus peticiones, y tú vas y lo pones en el Árbol. Y el Árbol absorbe eso y te entiende, te decodifica. Por eso los fluidos, la sangre y el semen, se usan para hacer trabajos también. Porque ahí sí, si tú le entregas un semen a la Madre, de una dice: nombre: tal, edad, es flaquito, es negrito… ahí está todo. En un semen te pueden clonar, pues, entonces es muy chévere, es muy interesante. Es una cosa ahí, aérea… que es lo que tú dices, como materia sobre materia, que está ahí ya. Y eso es divino de los koguis, ellos no tienen escritura, ellos no saben escribir ni leer, solamente tejido y Poporo, y ellos no tienen números —ellos no saben cuándo nacen, no saben cuándo mueren, ellos no cumplen años— entonces, por eso también, el tiempo es diferente. A veces encuentras Mayores en la Sierra que pueden tener quince o pueden tener cien… y hay historias de gente en la Sierra muy… que son de muchísimos, muchísimos años, viejitos. Para que un kogui se vea viejito, tiene que tener muchos años, se conservan mucho porque están todo el tiempo en esta dinámica de entregar a la Tierra, de trabajar la Tierra…
Aliens:
Metabolismo.
Catalina:
Metabolismo rápido, son flaquitos, duran mucho tiempo sin comer. Están conectados acá… como budistas también.
Aliens:
Sí…
Catalina:
Eso también es re-loco. Con Agustín, cuando yo empecé a salir con él, yo le decía: “¿te acuerdas cuando fuimos…?”, y él decía “no”. Porque están en el día. Está en el día. Y Oriana tiene un año o tiene diez años. No cumplen años. Tampoco tienen nombre. Aquí vienen muchas personas y yo le pregunto a Agustín: “¿cómo se llama él? —No sé…” Yo ya lo solté, porque yo siempre: ¿cómo te llamas? No tienen nombre. Ellos tienen nombre espiritual, que les ponen cuando los bautizan, y es solamente para la persona, porque el nombre es tu poder, entonces, a través de tu nombre te pueden hacer muchas cosas. Entonces ellos son silenciosos con su nombre. Solamente su mamá, su papá, sus hermanos lo saben, nadie más; entonces todos son munyi que es niña o, no sé qué, que es niño y ya. Y hay un solo género, no es él o ella, todos son uno mismo; así como entidad. Y eso es chévere.
Aliens:
Eso nos parece maravilloso.
Catalina:
Y es muy fuerte porque nosotros somos de los números. Cuándo nacimos, nuestro signo, nuestra carta astral… Ellos saben cuándo nacieron porque es la época —igual que en Amazonas— como la cosecha, tú naciste en diciembre, era Café, naciste en temporada de Asaí… más o menos como para saber las Lunas y se calcula por Lunas. Era la Luna tal, y si naciste en la Luna no sé qué, pues entonces vas a hacer tal cosa. Y nosotros, en cambio, estamos muy aferrados a muchas cosas, y que nos enferman, que nos ponen a hacer mucho trabajo. Ellos dicen: “Ustedes por qué hacen tanta cosa… por qué miden tanta vaina…”
Y yo ya solté, imagínate yo con un apartamento en Bogotá, después me vine para acá, ya solté, pues todo lo que tenía, ya al llegar a esta casita.
Andan con su mochila, con dos vestidos y con su Poporo o con su tejido. Eso es su vida.
Aliens:
Ahí está lo que necesitan.
Catalina:
No más. Ni siquiera son de tantas cosas, de tanta Piedra, todo se lo van entregando a la Madre.
Aliens:
Oye, no… pues ¡muchas gracias! por esta charla…
Catalina:
¡Ay, a ustedes!
